Barbados y el caso de los “ataúdes malditos”

Publicado el: 12 de julio del 2017 a las 05:57 pm . Por isaacrivera

Barbados cuenta con una de las leyendas más escalofriantes que comenzó en 1808, luego que la familia inglesa Chase adquiriera una cripta en el cementerio de Christ Church Parish, un viejo camposanto colonial ubicado en una de las colinas de la costa sur de la isla.

El panteón estaba sellado por una maciza puerta de mármol y había sido construido bajo tierra en 1724, y ya tenía a un cadáver reposando en su interior, la señora Thomasina Goddard, sepultada allí en 1807, un año antes que la cripta fuera comprada por la familia Chase. Esta familia no era muy querida en la isla, debido al carácter despótico y tiránico del cabeza de familia, el coronel Thomas Chase, quien presuntamente solía maltratar a sus esclavos y a sus propios parientes.

En 1808 el panteón se abrió de nuevo para recibir el cuerpo de la hija de Thomas Chase, Mary-Anne Chase, de dos años de edad, quien fue enterrada en la cripta en un ataúd de plomo pesado. En julio de 1812, el que falleció fue su hermano mayor, Dorcas Chase, quien se habría dejado morir de hambre en su habitación debido a los presuntos malos tratos de su progenitor. Cuando se abrió la cripta para dejar el féretro dentro, los asistentes pudieron comprobar que el ataúd de Mary Anne había sido movido hacia un rincón, mientras que el de la señora Goddard estaba en la pared opuesta.

En agosto de 1812, un mes después de la muerte de Dorcas, fue el propio coronel Thomas Chase el que murió –al parecer por su propia mano-, siendo enterrado en un ataúd de metal tan pesado (100 kilos) que tuvo que ser movido por ocho hombres. Cuando se desplazó la enorme losa de mármol de la cripta para entrar el ataúd de Thomas Chase, todos los presentes quedaron sorprendidos: El ataúd de Dorcas Chase se encontraba misteriosamente en posición vertical y contra una de las paredes, mientras que el ataúd de la pequeña Mary Anne se había movido hacia la pared. Muchos pensaron que el incidente había sido causado por vándalos, así que los ataúdes volvieron a ser recolocados, mientras que se colocó en la entrada de la cripta una losa mucho más pesada para disuadir a los potenciales intrusos.

En 1816, otro miembro de la familia Chase, Samuel Brewster Ames Chase, también fue enterrado. Sin embargo, los presentes no tuvieron que esperar mucho para descubrir otro tétrico hallazgo: Los ataúdes del coronel Chase y sus hijos habían sido retirados de sus nichos y puestos boca abajo en el suelo, apoyados en una pared. En ese momento la macabra fama del panteón Chase comenzó a extenderse por toda la isla.

Estos extraños sucesos llamaron la atención del gobernador de Barbados de la época, Stapleton Cotton, primer vizconde de Combermere, quien ordenó una inspección minuciosa del panteón. La investigación no arrojó luz alguna y los ataúdes volvieron a ser colocados en sus posiciones originales. El gobernador Cotton ordenó cubrir el suelo con una arena fina y blanca, para que quedasen marcadas las pisadas de quien quisiera entrar a la cripta a profanar los ataúdes.

Pasaron ocho meses y el gobernador Cotton ordenó la reapertura del panteón. El sello en el mortero estaba intacto y cuando desplazaron la gran losa de la cripta, descubrieron que el ataúd del coronel Thomas Chase había sido colocado contra la entrada de mármol.

Los funcionarios tardaron mucho tiempo en mover la losa completamente y, cuando por fin lo hicieron, comprobaron que el resto de los ataúdes habían vuelto a moverse.

El recubrimiento de arena blanca en el suelo estaba intacto: no se veía la más mínima huella.

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