Conoce los 6 tipos de grasa corporal

Publicado el: 11 de septiembre del 2017 a las 01:13 pm . Por YedidFlores

Puede que las dietas de moda y los titulares facilones te hayan hecho creer que toda grasa es igual y que, además, es mala. Sin embargo, debes cambiar de mentalidad y tomarte unos minutos para ver qué tipo de grasa es la culpable de tus desvelos.

Descubrir las diferencias es básico, especialmente si estás intentado perder peso.

Grasas esenciales: Estas son necesarias para vivir. Ayudan a regular la temperatura corporal, la absorción de vitaminas, la estructura celular y algunas hormonas, como las de la fertilidad. Las grasas esenciales se encuentran en muchas partes del cuerpo, incluyendo membranas nerviosas y médula ósea. No es ni subcutánea ni visceral.

No puedes perder grasa esencial sin comprometer seriamente tu salud. Las mujeres necesitan de un diez a un 13 por ciento de su peso total en grasa esencial. Es la razón por la cual a muchas se les retira su período menstrual y tienen variaciones hormonales. Si tienes niveles de grasa muy bajos pueden bloquear la capacidad del cuerpo de regular el azúcar en sangre, además ponen en riesgo su salud.

Si quieres perder peso, no comprometas tu salud y asegúrate de no estar nunca por debajo de un 10-13%.

Grasas blancas: o adipocitos blancos son lo que generalmente entendemos como grasa. Su color se debe a la baja densidad de mitocondrias y vasos sanguíneos. Las células almacenan la grasa en forma de triglicéridos que sirven de reservas de energía para tu cuerpo. Además de ser una despensa energética, es una especie de cojín para nuestros órganos. La grasa blanca produce leptina, un estrógeno que regula el hambre, y tiene receptores para las hormonas del crecimiento, el cortisol y la insulina.

En definitiva, la grasa blanca ayuda a la salud hormonal. Sin embargo, hay que tener cuidado, ya que cuando tenemos un porcentaje muy alto de adipocitos blancos nos podemos hacer resistentes a la leptina, por lo que tendremos constantemente hambre y entraremos en un ciclo de ganancia de peso y de grasa blanca.

No podemos medir exactamente cuánta grasa blanca tenemos, pero en total (junto a las grasas esenciales) se debe rondar en unos niveles de grasa corporal del 16 al 23 por ciento, más allá de un 30 por ciento se clasifica como sobrepeso.

Grasa marrón: o grasa parda, al revés que la blanca, quema energía en lugar de almacenarla. De hecho, su color se debe a que las mitocondrias queman ácidos grasos para generar calor y mantener el cuerpo en una temperatura estable.

Bajar la temperatura de la casa, puede ayudarte a convertir grasa blanca en marrón, pero fundamentalmente debes hacer ejercicio: así aumentas los niveles de irisina, una hormona que facilita la conversión de grasa blanca en marrón.

Grasa beige: es una especie de cruce entre la blanca y la marrón. De hecho, diversos estudios apuntan que la grasa blanca se convierte en beige cuando empiezas a quemar grasas. También durante el ejercicio, los músculos segregan proteínas especializadas en esta transformación. Así que… a moverse.

Grasa subcutánea: es la capa de grasa que se encuentra justo debajo de nuestra piel: alrededor del 90 por ciento de la grasa de nuestro cuerpo es subcutánea. Como hemos visto, una combinación de grasa, blanca, beige y marrón es saludable, pero demasiada variedad blanca puede conducir al sobrepeso y otros problemas de salud.

Grasa visceral: es grasa blanca almacenada dentro de la cavidad abdominal, alrededor de una serie de órganos como el hígado, el páncreas, el corazón y los intestinos. Esta grasa segrega una proteína llamada retinol-binding 4, que aumenta la resistencia a la insulina, lo que provoca intolerancia a la glucosa y diabetes tipo 2. La grasa visceral también se ha relacionado con el cáncer de mama, el cáncer de colon, accidentes cerebrovasculares, alzheimer y demencia.

Si quieres perder peso, la grasa visceral es el “enemigo número 1”. Divide la medida de la cintura por la de las caderas: si la proporción es superior a 1 en hombres y 0,85 en mujeres, se considera una grasa visceral excesiva.

 

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