ALICIA EN EL PAÍS DE “SIN VOTO NO HAY DINERO”

Publicado el: 2 de septiembre del 2017 a las 04:45 am . Por mariosolis

POR: IVÁN RAMÍREZ

Alicia fue corriendo tras el conejo blanco y en su eufórica persecución se adentró en el bosque donde esquivaba árboles y pisaba flores sin darse cuenta; su objetivo era alcanzar al simpático conejo de chaleco rojo y reloj en el bolsillo; pero esa fijación le impidió ver un profundo agujero en el piso, por donde cayó hasta llegar a un país donde todo era maravilloso, pero loco; donde arriba parecía ser abajo y adentro era afuera; donde lo bueno, terminaba siendo malo y lo bonito, una pesadilla.

Hoy, todos aplauden el que la suprema corte de justicia de la nación (SCJN) haya avalado la propuesta “Sin voto, no hay dinero” y de esta forma los congresos de los estados deberán entrarle al debate, y en su momento, aprobar dicha propuesta, la cual,  busca que los partidos políticos reciban menos dinero en las prerrogativas que por Ley se les asignan cada año.

La propuesta busca que los partidos reciban dinero con base en los votos válidos obtenidos, no más, además de aplicar una formula y unidad de medida determinada. Pues en estos momentos se les asignan recursos tomando en cuenta votos nulos y todo el padrón electoral, como si todos hubieran salido a votar por ellos.

Vemos en los medios informativos, y sobre todo en redes sociales, cómo se acepta con fervor dicha medida, pues sienten que por fin estará en nuestras manos terminar con esos barriles sin fondo y buenos para nada, denominados, partidos políticos.

Sólo que, hay un “pero” muy grande; los partidos políticos seguirán ahí, en una vitrina protegidos por un enorme cristal, y podremos tirarles piedras o escupirles en el rostro, pero el espesor del vidrio seguirá evitando que los toques en realidad. Es más, cada vez que los ataques, ellos bailaran con la gracia de las calaveritas de plástico movidas por hilos y vendidas por los merolicos que se ponen en las banquetas.

Llámenme insolente, incrédulo, amargado o contreras, pero mientras no se ataque eficazmente la corrupción y haya cambios de fondo en el marco jurídico de nuestro sistema electoral para evitar que los partidos políticos se vuelvan inmortales por compartirse votos, por recibir dinero extraordinario de los Gobiernos o del crimen organizado; mientras no se cuiden los apoyos que se entregan a través de los programas sociales y los consejeros electorales sigan siendo nombrados por cuotas de los partidos políticos,  propuestas como la de “Sin voto, no hay dinero” corren el riesgo de venir a fortalecer la enfermedad que se quiere combatir.

Sus promotores, difusores y defensores reconocen que no resuelve el problema de fondo, pero es un comienzo, y en esos estamos de acuerdo; pero un primer paso no necesariamente significa avanzar, pues el terreno que se va a pisar está lleno de agujeros que nos pueden llevar hasta el drenaje donde se encuentra nuestro sistema político actual.

Con esta propuesta (Sin voto, no hay dinero) la gente pensara que al no votar por ellos, los partidos dejaran de recibir dinero, y de esa forma, por fin, ¡les vamos a partir la madre a esos mantenidos!

Esto podría aumentar el abstencionismo y si hay abstencionismo, a los partidos que son Gobierno, se les facilitará ganar elecciones, pues tienen lo necesario para mantener su voto duro. Además, los partidos que fueron en coalición o llevaron un “candidato común”, podrán regalarse votos para sobrevivir, y así, mantener posiciones, poder y dinero.

De esta forma  seguiremos siendo gobernados por los mismos a los que queremos sacar, y seguirán siendo ellos quienes decidan a dónde se irá el dinero que se ahorró por reducirles el presupuesto a los partidos, gracias al “Sin voto no hay dinero”. Serán ellos quienes decidan si se va a programas sociales para continuar con el clientelismo electoral o, construir obra pública como la autopista Durango-Mazatlán u otras obras donde nos van a dobletear o triplicar los costos y meter material de baja calidad; tendrán la facultad de cubrir los desfalcos y seguir aprobando los endeudamientos que al final son pagados con nuestros impuestos.

Pero también esta propuesta podría beneficiar a los candidatos independientes, y eso es bueno, porque la gente en lugar de abstenerse de votar o anular su voto, tendría la opción de cruzar la boleta a favor de un simpático candidato sin partido, pero, también aquí hay que poner mucha atención, porque podría tratarse de un conejo blanco impulsado por los poderosos medios informativos, algunos Gobiernos y/o poderes fácticos que busquen mantener el control, y que gracias a la participación del “independiente” se fraccione el voto, ayudando con esto a que el voto duro de los de siempre, entre como cuchillo en mantequilla en los resultados electorales.

El momento de los independientes llegara, así como un Kumamoto llegó primeramente en el ámbito local, gracias, en gran parte, a las redes sociales. Pero para el ámbito federal, será un proceso algo lento, gradual y casi natural, digo, si hablamos de algo genuino.

“Sin voto no hay dinero”, es más una victoria psicológica que tangible; pues si bien, los partidos políticos podrían recibir menos dinero en sus prerrogativas mensuales, el poder que mantendrán les serviría para recuperarlo hasta con intereses y bonos de compensación, todo con cargo a nuestros bolsillos.

Antes de perseguir al conejo blanco, hay que fijarnos bien dónde vamos a pisar o, primero tapar los agujeros que existen en nuestro sistema político-electoral.

 

 

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