AMBIENTE POLÍTICO… SIN VOTOS… NO HAY PARAÍSO

Publicado el: 7 de septiembre del 2017 a las 04:58 am . Por mariosolis

Por: Eduardo Serrano

La tenacidad del legislador jalisciense Pedro Kumamoto, ha sido determinante para conducir su propuesta “Sin voto no hay dinero”, y hacerla toda una realidad en el Congreso local de aquel estado del Bajío. El descrédito de los partidos políticos, muy poco lo han capitalizado los independientes, salvo honrosas excepciones como es el caso de Kumamoto, quien gracias a las redes sociales, ha logrado posicionar esta exigencia trascendental, como parte de la correcta aplicación de los recursos destinados a la manutención de la partidocracia en México.

Ha llamado la atención que recientemente algunos actores políticos se han sumado a la necesidad de revisar la iniciativa Kumamoto en nuestra entidad, no sólo los independientes como el caso del excandidato a diputado local Ignacio Aguado; algunos panistas, principalmente los regidores Carlos Segovia, Minka Hernández, Fernando Rocha, Beatriz Cortez y sus compañeros de fracción Gerardo Rodríguez y Alejandro Mojica, han manifestado su interés para que en el Congreso del Estado se discuta el tema.

En efecto, al establecer una base más sensata en el reparto de las prerrogativas, de acuerdo con lo que ha mencionado el regidor Segovia, los recursos electorales serán manejados de manera más eficiente. El paraíso en el que viven los partidos políticos contrasta con la realidad del país y alguien debe ponerle freno; no por nada, la sociedad ha agarrado parejo y, a unos más que a otros, les achaca el retraso en materia económica, el incremento en los índices de pobreza y la brecha existente entre los que tienen mucho y los que no tiene ni en que caerse muerto, literalmente.

No hay duda, en el recinto legislativo debe discutirse la iniciativa “Sin voto no hay dinero”, máxime cuando existen situaciones tales como los partidos pequeños que carecen de representatividad, pues tiene en sus padrones internos puros cuentos chinos. Los partidos morralla sólo existen en el afán “político-empresarial” de algunos que le hallaron el modo a cómo hacer dinero sangrando al erario, ya que no hay nada que les impida colgarse de los partidos grandes en supuestas alianzas, de manera que sobrevivan una y otra vez a las jornadas electorales, al fin y al cabo, en los tiempos que no hay elecciones siguen recibiendo su dinerito.

Alejandro Mojica hace una reflexión interesante: “Sin voto no hay dinero”, no es una iniciativa enemiga de los partidos políticos, por el contrario, es una oportunidad para recuperar la confianza de los ciudadanos y que estos sean representados dignamente. De acuerdo con el regidor Mojica, no se puede representar a las clases desprotegidas, a los pobres, a los marginados, en medio de la opulencia y del gasto desmedido, claro que no. Y tiene razón. En México la pobreza aumenta casi en la misma proporción en la que se le incrementa el gasto en los procesos electorales, y eso, aquí y en China, es una auténtica mentada de madre…, ¿o no?

Los partidos políticos, son los principales interesados en recuperar la confianza; la sociedad es cada vez más crítica y más informada, para bien o para mal, interactúa en las redes sociales y “viraliza” cualquier cantidad de mensajes en contra los políticos. El sinónimo de corrupción, de impunidad, de “gandallismo” y de otros tantos adjetivos no muy agradables, lo identifican en los partidos. Entonces, si nuestro país está condenado a vivir su democracia en función de lo haga o deje de hacer la partidocracia, entonces, por lo menos, deberán ser congruentes con la realidad por la atraviesa nuestra nación.

Es una buena señal que las nuevas generaciones de políticos sean más sensibles y en un ejercicio de autoanálisis, promuevan como iniciativas lo que los ciudadanos gritan por las calles. El paraíso en el que durante muchos años han vivido los ricachones de la clase en el poder, se debe acabar en la medida que se exhiba su verdadera representatividad y sus objetivos ocultos; pero también, en tanto cuanto, la sociedad participe, exija y motive a la transparencia. En estos tiempos, ya no es la ocurrencia de un “chamaco” el que “Sin voto no haya dinero”, y sin dinero, no haya paraíso para unos cuantos que disfrutan de las mieles del poder; es una cuestión de escrúpulos y de respeto a los mexicanos.

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