El autismo tras la pandemia, las consecuencias del confinamiento

02/07/2021

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Javier tiene 25 años, es un chico con autismo. Su mamá Eva Díaz, cuenta que fue diagnosticado desde que tenía cinco años.

El joven tiene diferentes talentos, uno de estos es la pintura. Con el arte y otro tipo de terapia logró regular su conducta, la cual presentaba rasgos de hiperactividad en su infancia y adolescencia.

“Creó muchos hábitos, muchas habilidades en cuanto a su conducta”, afirmó su mamá.
Es un joven ordenado y enfocado a sacar lo mejor de él en sus pinturas, las cuales se han expuesto en varias ocasiones.

Desarrollar diferentes actividades educativas, terapéuticas y artísticas le permitió a Javier independizarse y encontrar formas de expresión.

Eva recordó que desde la adolescencia ya no dependía tanto de ella, lo cual “fue gracias a Dios al trabajo de terapia, porque era diario y constante”.

Como la entrevistada lo menciona la constancia en la terapia ha sido clave en el desarrollo de Javier, pero es una característica que no se pudo cumplir durante más de un año debido a la pandemia.

Eva trabaja como secretaria en una Unidad de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (USAER), por lo que ha tenido la oportunidad de tener a Javier como acompañante. No obstante, con la pandemia “todo eso cambió” y llevan más de un año sin poder regresar a esa rutina.

Debido a esos cambios drásticos y a las características de sociabilización en las personas autistas, son uno de los grupos vulnerables más afectados por la pandemia.

Dolores Romero, directora de la asociación Autismo Durango, afirmó que, “ha sido muy complicado tenerlos en confinamiento en casa porque, ellos necesitan siempre estar yendo a sus clases cotidianas y de repente de un día para otro les quitamos todo”.

Se estima que al año nacen alrededor de seis mil 200 personas con autismo en México, pero a pesar de que hay una Ley General para la Atención y Protección a personas con esta condición, no hay datos detallados sobre ellos.

La directora de la organización, señaló que “pudiera parecer que es la minoría de las minorías, es de esos sectores de la población que pocos voltean a ver”.

Poco a poco, Javier ha retomado sus actividades, tras la pandemia, pero su mamá relata que “a veces anda muy irritable, cualquier cosa que le diga se molesta”.

Todavía se desconoce qué efectos ha dejado la pandemia en la población autista, aunque los padres comienzan a manifestar algunas consecuencias.

Dolores Romero, admitió que, “estamos a la expectativa de ver que sucede con la salida de nuestros hijos al entorno social y educativo”.

El que las personas con autismo hayan dejado de acudir a los sitios donde podían socializar, realizar actividades recreativas y educativas, provocó el incremento de problemas como la ansiedad, esto sin olvidar el rezago educativo.

La directora de Autismo Durango, destacó que “entre las personas con discapacidad muchos no controlan el uso de las computadoras y no han podido con sus clases en línea”.

Poco a poco esta asociación ha comenzado a retomar sus actividades, y a la par recibe constantes solicitudes de ayuda para nuevas familias que tienen algún integrante con esta condición.

Una de las complicaciones que empeoraron el confinamiento por la pandemia, es que no todas las personas autistas comprenden lo que sucede, ellos no interpretan la realidad como la mayoría.

Eva trata de explicarle a Javier lo que sucede, y “de cierta forma sabe que algo está pasando allá afuera”.

En medio de la pandemia y las complicaciones sociales, educativas y familiares a las que conllevó las personas como Javier, con autismo, han hecho del arte como la pintura una salvación. Así han sobrellevado la ansiedad y cambios bruscos en su rutina.

“Me siento afortunada de tener a mi hijo porque me he dado cuenta de que a través de los años de una u otra forma hemos salido adelante”, dijo Eva.

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