Más de 30 mil 470 niños duranguenses no tienen acceso a la escuela

Más de 30 mil 470 niños duranguenses no tienen acceso a la escuela

30/04/2021

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Más de 30 mil 470 niños duranguenses no van a la escuela y no es por la pandemia. Ellos no conocen un salón de clases ni el recreo, aunque están en edad escolar.

Por alguna razón, que en muchas ocasiones se relaciona con la pobreza, en el estado hay 30 mil 478 niños, de entre cuatro y 14 años que no estudian.

La Ley General de Educación establece que la edad mínima de ingreso a la educación básica en nivel preescolar es de tres años.

En tanto que para primaria es de seis años. Por ello, las edades idóneas para cursar la educación obligatoria son tres a cinco años en preescolar; seis a 11 años en primaria; 12 a 14 años en secundaria; y 15 a 17 años en educación media superior.

No obstante, el censo 2020 realizado por personal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reveló que en el estado 11 mil 160 niños de cuatro años no va al kínder. Asimismo, dos mil 629 niños de cinco años tampoco ha sido inscrito, mientras que mil 606 de seis años, que deberían entrar a primero de primaria tampoco han tenido acceso, igual que mil 193 de siete años de edad.

La lista continúa con los niños de ocho años, de ellos hay mil 283 sin escuela. También hay mil 94 de nueve años sin ser inscritos; mil 278 de 10 años y mil 182 de 11 años; los cuales deberían estar en primaria.

Hay otro grupo importante de niños que debería ir a la secundaria, pero no han tenido acceso. Estos son mil 936 de 12 años; dos mil 998, de 13 años y cuatro mil 128 de 14 años.

Como se observa, el grupo más afectado es el de 14 años, una edad que es probable encontrar en los niños que se ven obligados a trabajar. Algunos realizan ventas en la vía pública, otros son contratados en construcciones.

De acuerdo con el secretario del Trabajo, Israel Soto, en las zonas urbanas han encontrado niños en construcciones. Aunque los casos más recientes, las víctimas tenían entre 15 y 17 años, hay más chicos que realizan ventas en la vía pública.

Dijo que, son detectados en “actividad peligrosa como la obra; en algunas actividades que son consideradas de riesgo, o en horarios vespertinos que son considerados trabajos peligrosos”.

Otros son observados “en cruceros en ventas, en trabajo informal, vendiendo cosas”, añadió.

Es así como miles de niños son obligados a cambiar la idea de estudiar, incluso de aprender a leer y escribir, por aprender a piscar o sembrar. En Durango, esta es una de las principales actividades en las que se encuentra el trabajo infantil.

Las localidades en donde más se registra el problema, principalmente se encuentran en la zona de las Quebradas y algunas del semidesierto.

Israel Soto precisó que los municipios con alto riesgo de trabajo infantil son Otáez, Tamazula, Canelas, Topia y San Bernardo.

El Secretario admitió que el problema se relaciona con diversos factores, como “el nivel de estudios, relacionado con las actividades agrícolas, el aislamiento”.

Como lo mencionó Israel Soto, el nivel de estudios o el que poco acceso a la escuela, son un factor importante de riesgo para el trabajo infantil. Pero incluso a nivel mundial se reconoce que el rezago educativo, está ligado a la pobreza y a la violencia que sufren las niñas y los niños.

En el contexto de la pandemia, Unicef emitió un informe en el que determinó que por lo menos una tercera parte de los niños en todo el mundo no tuvo acceso a educación a distancia durante el cierre de escuelas por la COVID-19.

No obstante, en Durango estos 30 mil 478 niños, de entre cuatro y 14 años, no tenían acceso a la escuela desde antes de la pandemia. Esto a pesar de que se trata de una violación a sus derechos humanos.

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