Metanfetamina, consumo como dulces para algunas personas

01/03/2021

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La metanfetamina, conocida como cristal, ha desplazado a la marihuana en consumo; se usa como una droga común, pero sus efectos son altamente destructivos.

Llega a costar 50 pesos y se consigue con gran facilidad en las calles; pero recuperarse de la dependencia a sus efectos, no es nada fácil.

De acuerdo con un informe de la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), desde 2018, los estimulantes de tipo anfetamínico desplazaron a la cannabis al segundo puesto de consumo en el país.

Un fenómeno preocupante toda vez que, a la par, los consumidores son cada vez más jóvenes.

La directora del Centro de Rehabilitación Infantil Analco (CRIA), Martina Sosa, afirmó que, atiende a niños desde los ocho años con consumo de cannabis y metanfetamina.

“Ahorita el promedio, lo tenemos entre los 10 y 12 años que están consumiendo y obviamente no solo están consumiendo tabaco, se están brincando a la metanfetamina”, alertó.

Asimismo, Edgar Herrera, maestro en neurociencia y especialista en adicciones, afirmó que esta droga es de las más consumidas actualmente. Debido a lo cual hay problemas familiares, de violencia y trastornos mentales no atendidos.

“Normalmente la persona (consumidora) descuida, en tiempos muy cortos de haber iniciado el consumo frecuente de cristal, deja responsabilidades”, dijo.

Martina Sosa, especialista en el cuidado de niños y adolescentes con problemas de adicción, destacó que el impacto negativo del cristal es mayor en esta población.

“Es terrible en un niño, en un adolescente, que empiece a consumir el cristal, obviamente su cerebrito está en crecimiento y empieza a deprimirse”, explicó.

Efectos del cristal 

Esta droga con aspecto de fragmentos de vidrio, cuya estructura química es similar a la de la anfetamina, un fármaco para tratar diversos trastornos, puede ocasionar pérdida excesiva de peso, adicción, problemas dentales, ansiedad, pérdida de la memoria.

También, causa problemas para dormir, comportamiento violento, paranoia, alucinaciones, entre otras.

El especialista en adicciones, indicó que el consumo del cristal también puede asociarse a fenómenos como accidentes automovilísticos, el aumento de la violencia y delitos.

“En el tema del consumo de metanfetamina se puede asociar también a algunas conductas delictivas, no necesariamente tiene que ir orientado a eso, pero un buen porcentaje puede presentarlas”, indicó.

Presentan una patología dual

El problema del consumo de cristal es complejo de entender, ya que muchas veces los consumidores presentan comorbilidad. Tienen un trastorno mental que pudo ser generado por el uso de la metanfetamina o presentarlo previo a iniciar con la adicción.

El entrevistado puntualizó, que más del 60 por ciento de las personas con problemas de consumo de drogas tienen otra condición. “Algún trastorno de personalidad, ansiedad, depresión, trastornos bipolares, entre otros”, refirió.

A pesar de la alta comorbilidad, son pocas las personas que reciben un tratamiento especializado.

Esto se debe a que la familia por lo general no distingue cuando hay una patología. “Muchas veces lo asocia que está consumiendo otro tipo de droga”, indicó el especialista.

Pero esta falta de detección y tratamiento no solo se registra en las familias, sino en las áreas de atención. Por ejemplo, cuando una persona es internada en un centro de rehabilitación el enfoque del tratamiento es únicamente la dependencia a la sustancia.

Edgar Herrera, admitió que, “muchas veces se atiende el problema de la adicción y se deja de lado a los trastornos”.

Por ejemplo, una condición bipolar o alguna otra, no se atiende. En una situación de este tipo podría encontrarse más de la mitad de personas que reciben tratamiento por consumo de drogas, estimó.

Estos son algunos de los trastornos que es usual detectar en personas consumidoras de cristal: Trastornos del estado de ánimo, de ansiedad y de personalidad.

El especialista, explicó que los de personalidad se clasifican en tres clúster A, B y C, y normalmente el clúster B que tiene que ver con la impulsividad, son las que se relacionan con personas que consumen drogas.

Consecuencias de un tratamiento no integral 

El que una persona con dependencia al cristal u otra droga no reciba un tratamiento integral, deriva en una posible recaída.

Edgar Herrera, precisó que, “de cada 100 personas aproximadamente que ingresan a un primer tratamiento, 50 por ciento llegan a recaer en los primeros tres meses”, posteriores al programa de rehabilitación.

Después de los tres meses, puede haber una recaída en alrededor del 30 por ciento de pacientes, indicó.

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