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Asalto al Cuartel Madera derivó en justicia social y democracia para México

26/09/2020 - Hace 1 año
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Por: Manuel Díaz

Antecedentes históricos del Asalto al Cuartel Madera

El asalto al Cuartel de Ciudad Madera por parte de luchadores sociales, representa el punto de partida de los movimientos revolucionarios que otorgaron a la nación gran parte de la apertura democrática con la que se cuenta, analizaron Federico Mejía, Melesio Vargas y Antonio Amaya, integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre, junto al exdirigente del Partido Comunista Mexicano, Jesús Nevárez, en la edición del programa “Pico de Gallo”, conducido por el director de Noticias de Grupo Garza Limón, Carlos Garza Limón.

En Chihuahua, por la década del año 60, la ascendencia de los logros revolucionarios parecía que se detenía porque se interrumpió el reparto agrario, así como la suspensión de las obras de beneficio social, compartió Federico Mejía, participante de la Liga Comunista 23 de Septiembre.

Durante estos años, se tuvo como gobernador en Chihuahua a un general de nombre Práxedis Gines Durán, que fue una persona autoritaria, inculta y con una visión social reducida, como se registró en los periódicos de aquellos ayeres.

La inquietud de algunos grupos sociales consistió en que se continuara con los programas y con el reparto agrario, que en este tiempo fue el área de mayor productividad en la nación mexicana, esto ocasionó actos correctivos severos a quien defendía estas ideas, como el encarcelamiento o se le desaparecía, como sucedió en algunos casos.

Además, cada cacique de aquella época podía tener su propio grupo de policías, independientes a la estructura legal del cuerpo federal, estatal y municipal.

En la sierra de Chihuahua, cerca de Ciudad Madera, se conformó el Grupo Popular Guerrillero, como una expresión seria de escoger la vía armada para luchar en contra de las acciones de injusticia del Gobierno.

La madrugada del 23 de septiembre de 1965, se asaltó por parte de 14 guerrilleros a un cuartel en Ciudad Madera, Chihuahua, conformado por 120 soldados; a partir de este acto, en México, la guerra armada cobró fuerza como opción de los luchadores sociales para buscar justicia y mejores oportunidades para el pueblo, explicó Mejía.

Personajes históricos de Durango sobresalieron en movimientos de justicia

Siguiendo con los antecedentes históricos del asalto al Cuartel de Madera en Chihuahua, en el año de 1960, llegó Álvaro Ríos, que era un joven líder campesino, que comenzó a platicar con algunos de las personas que conformaron el Grupo Popular Guerrillero, describió Melesio Vargas, participante de la Liga Comunista 23 de Septiembre y que también fue preso político, por su historial de lucha y entrega.

También, el joven líder Álvaro Ríos, entabló comunicación con Arturo Gámiz, Óscar González y con varios luchadores sociales que conformaron el Grupo Popular Guerrillero y consolidaron un movimiento campesino que peleaba contra los caciques.

Además, el movimiento campesino luchó contra los latifundios y contra las medidas represivas que se dieron en Chihuahua y en todo el país, esto a partir de que Gustavo Díaz Ordaz tomó el poder de la silla presidencial.

Fue una lucha pacífica la desarrollada por la Unión General de Obreros Campesino y Estudiantes de México, sin embargo, se transformó en una lucha violenta ante la represión del Gobierno estatal de Chihuahua.

Se organizó también el primer encuentro de la Sierra Tarahumara, en donde participó el Partido Social Populista, el Partido Comunista Mexicano y varias Escuelas Normales Rurales de diferentes partes del país.

En el segundo encuentro de la Sierra Tarahumara, se decidió seguir luchando por la vía armada, porque los caciques y gobernantes no entendían la lucha por la justicia social en favor del pueblo.

Y de esta decisión, se desprendió un grupo de lucha armada, que fue el que realizó el asalto al Cuartel del Madera en el año de 1965, un 23 de septiembre, culminó Vargas.

Destacada la aportación que se realiza desde el estado de Durango a todos los movimientos de lucha que han existido, como fue en la Independencia de México, en la Reforma, con duranguenses destacados como Guadalupe Victoria, y Francisco Zarco; en la Revolución Mexicana con Francisco Villa, que es el más destacado, documentó Antonio Amaya, participante de la Liga Comunista 23 de Septiembre.

También los hermanos Corral, Salvador y Miguel, además de Arturo Gámiz, que es el referente de todos los grupos guerrilleros, a partir del asalto al Cuartel Madera, en el año de 1965.

Los hermanos Corral, originarios de Tepehuanes, como dirigentes de la Liga Comunista 23 de Septiembre, fueron de los más destacados líderes, además de Miguel Ángel Barraza, que es oriundo de la localidad de El Arenal.

El Luchador social, Miguel Ángel Barraza, fue el último líder histórico de la Liga Comunista 23 de Septiembre.

La democracia con la que se cuenta ahora, fue posible por la lucha de Arturo Gámiz, así como la aportación que los movimientos guerrilleros y sociales han aportado, así como con todos los compañeros que participaron en la lucha, resaltó Antonio Amaya.

Jóvenes con conciencia social, lucharon contra las injusticias

El movimiento Dialectico de la Sociedad en la búsqueda de una población igualitaria, justa, equitativa y sin explotaciones, tiene antecedentes históricos en México, con Ricardo Flores Magón, con los anarquistas, que tuvo una serie de procesos, desde la lucha de Rubén Jaramillo, argumentó Jesús Nevárez Pereda, exdirigente estatal del Partido Comunista Mexicano.

La lucha de estos procesos encabezados por Rubén Jaramillo, fueron seguidos por las sindicales de ferrocarrileros, telegrafistas y médicos, pero es emblemático el asalto al Cuartel de Ciudad Madera, porque se plantea una propuesta que expresa la exasperación de jóvenes que no tuvieron una experiencia teórica.

Estos jóvenes provenían de comunidades rurales, centros mineros, centros forestales; en Durango vinieron de El Arenal, Súchil y Tepehuanes, que padecieron en carne propia la agresión brutal del estado contra sus pueblos. Además vieron a sus abuelos y padres, luchar por nuevos centros de población y por recuperar tierras de las que fueron despojados por los terratenientes.

Los jóvenes ingresaron a las escuelas normales rurales y allí complementaron la experiencia vivida por la represión e intolerancia, con formación académica, construyen una conciencia teórica y práctica, que les hace responder con violencia.

“Pero no fue un proceso surgido de la nada, tampoco una ocurrencia, porque fue una realidad de injusticia social que padecieron de forma intensa, que tuvo como salida a través de la confrontación, pero de ninguna manera emergido por la emotividad ni por la improvisación, así como tampoco por la novedad, porque fue un proceso sólido, consiente y racional”, analizó Jesús Nevárez.

Federico Mejía indicó, que en todo México se originó una corriente en los distintos grupos que buscaban justicia social, desde el foquismo guerrillero, derivado del triunfo de la Revolución Cubana.

Esto generó el surgimiento de 30 grupos, pero existe una diferencia entre los que surgen por la represión que padecen y que deben armarse para defender sus vidas, porque no tienen opción, porque fueron vistos como delincuentes por parte del Gobierno mexicano que no valoró el alto contenido social de sus pretensiones, explicó.

El grupo Popular Guerrillero que se estableció en el periodo 1963 a 1965, fue el más importante, que siguió la guerra de guerrillas, inspirado en el “Ché” Guevara y fue el semillero para generaciones futuras, compartió Melesio Vargas.

También, los grupos de izquierda ante la represión que se padecía en México, pasaron de la lucha democrática a la lucha armada y podría ser que el grupo Popular Guerrillero es el inicio de las diferentes ramificaciones de grupos que se originaron.

Dentro de la misma organización de la Liga, existieron grupos guerrilleros campesinos, siendo Emiliano Zapata uno de los integrantes. Esta agrupación tuvo participación en el campo en algunas regiones del país, añadió Antonio Amaya.

Al parecer, el Estado mexicano realizó una de las labores más intensas para intentar borrar de la memoria histórica las luchas sociales que formaron parte de la transformación del país, con la intención de que los jóvenes tuvieran identificación por la lucha libertaria, destacó Jesús Nevárez.

Cabe resaltar, que la gente que participó en los movimientos sociales, dio la vida a cambio de sus convicciones y es una cuestión sumamente respetable que se debe valorar en su exacta dimensión. “Muchas de estas personas dejaron a sus familias para luchar por sus convicciones”, resaltó Carlos Garza Limón.

El movimiento Armado de México estuvo inspirado en un pensamiento filosófico, ético y moral, porque los jóvenes que participaron en la lucha social siguieron sus convicciones, al abandonar a sus seres queridos para lograr una transformación revolucionaria de la sociedad, expresó Melesio Vargas.

Se logró que en México se establecieran nuevos comportamientos en los movimientos revolucionarios y en la actualidad, gran parte de la apertura democrática es el resultado de la lucha de los jóvenes que participaron en estos movimientos de lucha social, concluyó Melesio Vargas.

Integrantes duranguenses de la Liga Comunista volverían a luchar por la justicia

Melesio Vargas, resaltó que no se arrepiente de haber participado en los grupos de lucha, porque fue una elección por convicción de lucha y si fuera joven, volvería a tomar la misma decisión de estar en la lucha armada, porque México requiere de una sociedad justa, donde se termine la pobreza y la represión.

Por su parte, Antonio Amaya subrayó que no se arrepiente de haber participado en la lucha, y en la actualidad está en otras trincheras en la que se coloca un granito de arena para colaborar con el mejoramiento de la sociedad.

Un grupo de ciudadanos del Comité Cívico Duranguense “Arturo Gámiz”, desde hace años pretende que no se pierda la memoria de la lucha social, así como se organizó un evento en San Bernardo para reconocer al profesor normalista rural Miguel Quiñonez Pedroza.

En el municipio de Súchil para Arturo Gámiz y su familia, y en Simón Bolívar para doña Herculana Adame, que fue un gran apoyo para guerrilleros, no participaba con el arma, pero otorgaba servicios al atenderlos.

Se intenta editar y reeditar libros, así como organizar pláticas con algunos de los sobrevivientes, para integrar una memoria de los guerrilleros duranguenses, entre la etapa a finales de los 60, hasta la década de los 80.

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