Calentamiento global podría empeorar la calidad del aire en verano en las próximas décadas
09/06/2026 - Hace 1 hora en InternacionalCalentamiento global podría empeorar la calidad del aire en verano en las próximas décadas
La contaminación del aire es una de las principales amenazas para la salud pública a nivel global. La evidencia científica confirma que provoca enfermedades respiratorias, cardiovasculares, alergias e incluso algunos tipos de cáncer como el de pulmón, además de estar vinculada con padecimientos neurodegenerativos como la demencia.
Una investigación reciente publicada en la revista Science analizó cómo la exposición prolongada a contaminantes como el PM2.5 y el ozono podría incrementar el riesgo de deterioro cognitivo. Los hallazgos refuerzan la preocupación sobre el impacto que estas partículas tienen en el cerebro humano.
El cambio climático agrava la contaminación del aire
De acuerdo con estudios realizados en Estados Unidos, el cambio climático podría intensificar la contaminación atmosférica si no se reducen las emisiones contaminantes. Fenómenos como olas de calor, sequías e incendios forestales contribuyen a elevar los niveles de ozono y partículas finas en el aire.
Los investigadores utilizaron modelos climáticos para estimar cómo cambiará el índice de calidad del aire a lo largo del siglo. Los resultados indican que las alertas por mala calidad del aire podrían duplicarse hacia el año 2100, mientras que los episodios de contaminación severa podrían aumentar de forma significativa.
Además, más de 100 millones de personas ya están expuestas a niveles considerados “insalubres para grupos sensibles”, una cifra que podría multiplicarse si continúan las tendencias actuales.
Grupos vulnerables y medidas de protección
La contaminación del aire no afecta a todas las personas por igual. Niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas son los más vulnerables a sus efectos. Los expertos advierten que estos grupos pueden experimentar mayores complicaciones respiratorias y cardiovasculares durante episodios de alta contaminación.
Los especialistas recomiendan seguir las alertas del índice de calidad del aire, evitar actividades físicas intensas al aire libre y reducir la exposición en días críticos. En casos extremos, se sugiere el uso de mascarillas de alta eficiencia como N95 o P99.
Sin embargo, estudios señalan que la adopción de estas medidas sigue siendo baja en muchos países, debido a la falta de información o recursos. Esto limita la capacidad de prevención, especialmente entre trabajadores al aire libre y personas en situación vulnerable.
El reto actual no solo es reducir las emisiones, sino también mejorar la información y las estrategias de protección ante un problema que ya impacta la salud de millones de personas en el mundo.







