Las abejas no deberían volar

Las abejas no deberían volar

Autor:
25/05/2021

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Las leyes de la física dicen que una abeja no puede volar. Un principio aerodinámico dice que la amplitud de sus alas es muy pequeña para conservar en vuelo su enorme cuerpo.

Pero, ¿Cómo es que vuela de todas formas?

Durante el vuelo, los insectos suelen realizar un movimiento de bateo, es decir, un movimiento vertical de las alas.

Esta como consecuencia de las fuerzas aerodinámicas y de inercia que actúan sobre las alas.

Normalmente, cuando más pequeño es un insecto, mayor tiene que ser la frecuencia de bateo de sus alas, ya que la eficiencia aerodinámica se reduce con el tamaño. Los mosquitos, por ejemplo, alcanzan frecuencias de bateo de hasta 400 veces por segundo.

Sin embargo, el caso de las abejas, donde al ser insectos de gran tamaño se esperaría que tuvieran una frecuencia de bateo relativamente baja. Pero gracias a análisis, se ha comprobado que alcanzan, de media, unos 230 bateos por segundo, cifra que puede incrementarse o reducirse dependiendo de la temperatura del aire.

Las abejas puede que tengan el peor sistema de todos los seres vivos voladores y gracias a esta ineficiencia trae como consecuencia que la abeja tenga que hacer un esfuerzo considerable para poder volar.

Por lo tanto, tiene que llevar encima una reserva energética importante para poder completar el vuelo. Esto sólo se puede justificar bajo la abundancia de sustancias nutritivas que la rodean (néctar, miel). A pesar de ello, las abejas son capaces de volar a velocidades de hasta 24 km/h. Y realizar maniobras más o menos complejas de aproximación a la flor o al panal

Científicos han comprobado que prefieren aterrizar sobre superficies inclinadas unos 60 grados. Curiosamente coincide con la inclinación de muchas flores que utilizan a las abejas para su polinización. En el caso de las superficies planas o poco inclinadas, las abejas tienden a posarse con las patas traseras, dejando caer con suavidad el resto del cuerpo.

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