Donando sangre

Donando sangre

Autor:
22/05/2020

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Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un Hospital de Stanford, conocí a una niñita llamada
Liz quien sufría de una extraña enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse aparentemente era una
transfusión de sangre de su hermano de cinco años, quien había sobrevivido milagrosamente a la misma
enfermedad y había desarrollado anticuerpos necesarios para combatir la enfermedad. El doctor explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó si estaría dispuesto a dar su sangre a su
hermana. Yo lo vi dudar por solo un momento antes de tomar un gran suspiro y decir: “Sí, lo haré, si eso
salva a Liz”.

Mientras la transfusión continuaba, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, y sonriente
mientras nosotros lo asistíamos a él y a su hermana, viendo retornar el color a las mejillas de la niña.

Entonces la cara del niño se puso pálida y su sonrisa desapareció. Él miró al doctor y le preguntó con voz
temblorosa: “¿A qué hora empezare a morirme?”.

Siendo solo un niño, no había comprendido al doctor; él pensaba que le daría toda su sangre a su hermana.
Y aún así se la daba.

Da todo por quien amas.

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