Hay que encontrarse un amante

Hay que encontrarse un amante

11/02/2020

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Una psicóloga cuenta que muchas personas llegan a su consultorio con la esperanza de curar su tristeza o distintos síntomas como: Insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto y diversas enfermedades del cuerpo.

Dice que la gente le narra que su vida es muy monótona y sin expectativas, que trabajan nada más para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre.

Se trata de personas realmente desesperanzadas, que ya habían intentado encontrar solución en otros consultorios, sin embargo, recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: “Depresión”, y además la infaltable receta del antidepresivo de turno.

Entonces, luego de que las escucha con atención, les da la noticia de que lo que necesitan no es medicina, lo que realmente necesitan es amor, un amante.

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La expresión en el rostro de las personas al ver el veredicto es increíble, donde algunas piensan: “¡Cómo es posible que un profesional te despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!”, y también están las que escandalizadas se van y no vuelven nunca, o quienes deciden quedarse y a esas, la psicóloga les explica lo siguiente:

Amante es lo que nos apasiona, lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.

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A veces a nuestro amante lo encontramos en una pareja, pero también solemos hallarlo en la literatura, en la música, en el cine, en el arte, en la fotografía, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, en viajar, en el obsesivo placer de un simple pasatiempo.

En fin, es “alguien” o “algo” que nos pone de “novios con la vida” y nos aparta del triste destino de durar.

¿Y qué es durar? Durar es tener miedo a vivir, es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión arterial todos los días, es deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las risas, es observar con decepción cada nueva arruga, es cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia.

Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy todo el día, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.

Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, conviértete también tú en un amante para alguien, sé un protagonista de esta vida, que es dura vivir sin amor.

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