La sopa de piedra

La sopa de piedra

16/11/2020

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Un peregrino muerto de hambre llegó a un pueblo y como en todos lados, donde pedía comida se la negaban porque su aspecto era bastante especial, pensó en hacer algo para conseguir alimento, dijo tener una piedra mágica con la que podía hacer la sopa más rica del mundo. Una vecina le preguntó qué podía hacer para lograr-lo y el peregrino le pidió una olla enorme con agua hasta la mitad, hicieron un buen fuego y pusieron el agua a hervir con la piedra dentro a la vista de todos en medio de la plaza.

La gente, movida por la curiosidad se fue acercando, era algo raro en el pueblo porque los vecinos nunca ha-cían nada juntos. El peregrino probó el agua cuando ya estaba tibia y dijo que era exquisita, pero que estaría mucho mejor si alguna vecina aportaba dos docenas de choclos y muchísimo mejor si alguien ponía cebollas, y si otro agregaba zapallo.

Así, el peregrino logró que todos los vecinos pusieran algo: sal, batatas, papas, trozos de carne de puchero, zanahorias y muchas, incontables, cosas más. Se imaginarán que, verdaderamente, salió una sopa extraordinaria, no por la piedra sino por los ingredientes que aportó la gente. Todos comieron y el peregrino siguió su viaje no sin antes regalarles la piedra que había quedado en el fondo de la olla.

Para Pensar

Sin duda era una piedra “mágica”, porque junto con el ingenio de ese hombre, había logrado que todos hicieran una enorme sopa para comer en comunidad. Infinidad de veces, tenemos que poner a prueba nuestro ingenio para “hacer comunidad”, allí donde la gente no se comunica. Es importante saber que poniendo un poco de creatividad, se consiguen cosas verdaderamente sorprendentes.

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