Las personas optimistas luchan por lo que quieren

Las personas optimistas luchan por lo que quieren

Autor:
17/10/2020

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El solo hecho de luchar por conseguir una meta hace que cualquier persona se llene de vitalidad. Por contraste, quien no se ha encontrado con sus sueños y sus deseos, tiende a ver la vida de una forma oscura. Si hay algo que hace optimistas a las personas es precisamente la capacidad para fijarse objetivos y luchar por ellos.

Son honestos consigo mismos; ser honesto con uno mismo significa renunciar a las justificaciones y a los pretextos. Una actitud que exige por un lado valor, porque implica no escudarse, sino mirar cara a cara la vida y por otro, sinceridad con uno mismo.

Nunca se comparan con los demás; Compararse sistemáticamente con los demás solo lleva a distorsionar el pensamiento y envenenar el corazón. Somos incomparables. No hay manera de medir quién es mejor o peor en términos humanos. Un presidiario podría tener mejor corazón que un gerente, pero menos habilidad para lograr sus metas. No hay medida para esto.

Las personas optimistas se automotivan; la motivación consiste en “ponerse en movimiento”, pese a los obstáculos. Equivale a impulsarse para seguir adelante, en función de un propósito o una meta. Las personas optimistas saben que esa fuerza para mantenerse en la lucha proviene principalmente de sí mismas. Esto se deriva del hecho de que no hacen las cosas por la aprobación o desaprobación de los demás, sino por convicción.

Aceptan a los demás tal y como son; Tratamos a los demás de una forma similar a como nos tratamos a nosotros mismos. Cuando alguien se acepta, le resulta sencillo aceptar a los demás. En cambio, si tiene dificultades para darse valor o para sentir amor propio, lo usual es que proyecte todo este conflicto sobre los demás. Es entonces cuando los otros se convierten en objeto de crítica constante.

Se cultivan a sí mismos; nadie puede ser genuinamente optimista si no se trabaja a sí mismo. Esto implica conocerse, perdonarse por los errores y darle a los logros el valor que merecen. Cada quien es su propia obra. Trabajar por esa obra y sentirse orgulloso de avanzar, se traduce como optimismo frente a la vida.

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