ANÁLISIS DE ALTURA… Contra la violencia política de género… ¿Legislación o educación?

ANÁLISIS DE ALTURA… Contra la violencia política de género… ¿Legislación o educación?

Autor:
14/07/2021

553430

Por: Eduardo Ortega Solano

En la década de los 90´s, era yo cliente asiduo de un café, en el cual en muchas ocasiones trabé conversación con un longevo anciano, el cual permanecía sentado en una silla de las 9:00 hasta las 21:00 horas. Desconozco si su larga permanencia en este lugar era motivada por su extraordinario gusto al café o si se debía a que para su familia resultaba muy cómodo desentenderse de él durante 12 horas, como muchos clientes asiduos lo aseguraban (el abandono a los viejos). Pero como fuera, era una delicia platicar con él. En una de las charlas me dejó muy claro que el parámetro para considerar a alguien joven o viejo es nuestra propia edad, cuando hojeando el periódico me dijo: “Este Fidel no es tan grande… cuando mucho es de mi edad”, lo expresaba mientras me mostraba una fotografía publicada en el rotativo, de los últimos eventos en que participó Fidel Velásquez, el legendario líder de la CTM (1900-1997).

Me parece que era un buen hombre, se consideraba admirador de la belleza femenina, recuerdo que con un aire pícaro me platicaba que había tenido muchas novias, pero ante mi pregunta expresa de ¿cuántas habían terminado en la intimidad? me decía con una molestia que me parecía real: ¡los caballeros no tenemos memoria! Me decía que las flores existían, para que los hombres las regaláramos a las mujeres, y que era nuestra obligación: quererlas además de cuidarlas; me platicó que siendo adolescente, en una ocasión terminó con un ojo morado por decirle a un patán que se callara, ya que estaba diciendo palabrotas frente a unas muchachas.

Sin embargo, le parecía anormal que las mujeres usaran pantalón, les decía de forma peyorativa “machorras”, consideraba como “poco hombre” a alguien que permitiera que su esposa trabajara, y decía que fue un error, una estupidez, permitir que la mujer votara, que era peligroso para el país, que no tenían la misma capacidad de un hombre para poder tomar decisiones. Alguna ocasión, me mencionó que Dios hizo a la mujer como compañera, no como igual, y que por eso saco a la mujer de una costilla y no del barro. Sostenía que una mujer con que estudiará hasta secundaria, era más que suficiente; “se casa, tiene hijos y se acabó, se chingo la escuela…  a atender a su marido”.

Este pensamiento no es aislado, el sentido de inferioridad que se da a la mujer, la misógina, la discriminación y el machismo (muchas veces disfrazado de caballerosidad), es un mal endémico, es una desviación ancestral de nuestra cultura, la única manera de combatirla es haciéndola visible, sacándola de la normalidad y generando leyes que fomenten equidad e igualdad.

Por eso son buenas noticias para nuestra entidad las reformas que presentaron el día de ayer los diputados Sandra Amaya e Iván Gurrola, “para la prevención y erradicación de la violencia política de género”. El presidente de la Jucopo aseguró que esta legislatura refrenda su compromiso y respaldo a la mujer y la reforma a la Ley es para garantizar sus derechos; mientras tanto la diputada dijo que Es urgente implementación de políticas públicas para erradicar la violencia hacia la mujer y por ello la nueva reforma contempla sanciones más severas.

Aunque a pesar de todo, creo que no existe ninguna legislación que pueda superar la educación.

Por: @EduardoOrtegaS

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *