ANÁLISIS DE ALTURA… ¿Son las autoridades electorales entes confiables?

ANÁLISIS DE ALTURA… ¿Son las autoridades electorales entes confiables?

Autor:
05/05/2021

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Por: Eduardo Ortega Solano

A finales del pasado mes de abril, el coordinador de senadores de Morena, Ricardo Monreal dijo: “Si perdemos la mayoría en la Cámara de Diputados en las elecciones del 6 de junio, impulsaremos un periodo extraordinario para buscar una reforma electoral”. Por si alguien tiene alguna duda, esta declaración, ¡si fue una amenaza!, la cual entendió de inmediato quien la debería de entender. Así pues, el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdoba expresó que una reforma electoral que se promueva tras las elecciones “se verá como un ajuste de cuentas”, por la toma de decisiones actuales, y no como una disyuntiva para encontrar la forma de mejorar el sistema electoral. Además, agregó que “las decisiones sobre temas calientes de la democracia, se deben adoptar en tiempos fríos”.

Y es que, mientras para algunos, los consejeros del INE son paladines de la democracia, para otros tantos, son esbirros del pasado, vasallos de los vestigios del neoliberalismo. Queda claro que las autoridades electorales han tenido un sustancial avance, sobre todo si las comparamos con “La Comisión Federal Electoral” que dirigía en 1988 el entonces Secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz. Pero aún distan mucho de ser un ente confiable y mucho menos imparcial. Debe quedar claro, que la naturaleza de los consejeros no es de ciudadanos como se pretende hacer creer, la realidad es que son cotos de partido, y cada consejero le debe su acenso al instituto político que lo propuso, estamos ante unas autoridades electorales partidizadas, más no ciudadanizadas, aunque es innegable que esto ya se trata de un avance dentro de nuestra incipiente democracia.

Se asegura que: “en la democracia se gana o se pierde por un voto”, pero esto tan solo es “un bonito sofisma”; los partidos tienen como alternativa la movilización del día D, las estructuras de los partidos, los operadores electorales, y sobre todo el dinero que se mueve bajo la mesa, todo esto entre muchas estratagemas más. A pesar que la tecnología dejó en desuso prácticas otrora muy efectivas como fue el “embarazo de urnas” y otras actividades “non sanctas”, todavía se puede influir en los resultados hasta en un 10 o 12 por ciento. Por eso me parece un planteamiento falaz el decir: “¿Cómo es posible que AMLO desconfié del INE, si este le dio el triunfo?”. Y efectivamente así fue, pero este es resultado de la contundencia con que ganó, el 53.19 por ciento, más que sus tres adversarios juntos, con un porcentaje menor hubiera sido más sencillo escamotearle el triunfo, como muy probablemente sucedió en las ocasiones anteriores.

Recientemente, el TEPJF avaló la decisión del INE, que frena la sobre representación legislativa esto se puede ver como un triunfo de Lorenzo Córdoba y Ciro Murayama y pudiéramos pensar que también es un triunfo de la democracia, pues evitar la representación plasma el espíritu de esta Ley. Sin embargo, esta misma regla se viene aplicando en los procesos electorales del 2003, 2009, 2012, 2015, 2018 y con excepción del último año esta fórmula le dio una sobrerepresentación al PRI y esto nunca se trató de evitar, también llama la atención que esta modificación se realice en pleno proceso electoral, cosa que se pudiera ver hasta ilegal y con una evidente intención de afectar a Morena ya que sin duda serían los beneficiados con la sobrerepresentación en este proceso.

En muchas ocasiones he mencionado, “quien hace la Ley hace la trampa”, y esta pifia que permite la sobrerepresentación no es casual, pero en su momento no se pensó que podría actuar en contra de sus propios creadores. Son los partidos políticos los que imponen a las autoridades electorales y también los que hacen la Ley. Una Ley que le puede quitar la candidatura a un aspirante a gobernador por no reportar gastos de campaña, la misma Ley que le puede permitir gobernar seis años de facto en la persona de su hija, y probablemente otros seis como gobernador constitucional.

¿Cuándo una verdadera reforma política electoral?

Twitter: @EduardoOrtegaS

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