APUNTES… Equilibrios cada vez más desgastantes

APUNTES… Equilibrios cada vez más desgastantes

Autor:
23/05/2020

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Por: Guillermo Fabela Quiñones

En este momento crucial para el mundo, el imperativo de contar con estadistas de visión estratégica, como los que hicieron posible la derrota del eje nazi-fascista en la Segunda Guerra Mundial, es vital para garantizar que el mundo no entre en una etapa irreversible de irracionalidad, como la que está en marcha para llevar a la humanidad a sufrimientos apocalípticos. El peligro es real mientras en el Gobierno estadunidense prevalezcan los intereses funestos que enarbola el presidente Donald Trump.

El ejemplo más obvio en esta etapa es monopolizar el control de la vacuna contra el nuevo Coronavirus, como un paso más en el plan de frenar los avances de China en todos los campos de la economía, la ciencia y el desarrollo social. Los riesgos son mayores por el corto lapso que tiene Trump para alcanzar sus objetivos y asegurar la reelección, sin tener que recurrir a un súper fraude sin importar los costos, única opción que le quedaría, a él y a sus patrocinadores.

La desesperación del inquilino de la Casa Blanca lo está llevando a desplantes belicistas y provocaciones irracionales, gracias a lo cual hay esperanzas de que se le reviertan. Pero esto no puede prolongarse mucho tiempo, como lo han advertido ya gobiernos preocupados por el rumbo al que Trump quiere conducir la geopolítica global. Este jueves, La Organización Mundial de la Salud (OMS), los mandatarios de China, Alemania y Francia, coincidieron en puntualizar la necesidad de que la vacuna contra el nuevo Coronavirus, sea un “bien público mundial”.

Xi Jinping, por su cuenta, la semana pasada hizo el compromiso de que la vacuna de procedencia china no tendría patente privada. En cambio, Trump ofreció seguridad a los principales laboratorios estadunidenses de que tendrán garantías para patentar la vacuna y recuperar sus inversiones. Se trata de una carrera contra reloj en la que llegar a la meta es vital para el futuro o la debacle apocalíptica de la humanidad.

No es una exageración afirmar que, hasta los comicios de noviembre en Estados Unidos, la relativa paz mundial pende de un hilo. Los “halcones” de la Casa Blanca, de aquí a entonces, seguirán pugnando por encajonar a la humanidad en la trampa de provocaciones cada vez más siniestras. El jefe del Comando Sur del ejército estadunidense, almirante Craig Fuller, sentenció que “China, Rusia, Irán, Cuba y Venezuela trabajan contra la democracia y el orden mundial”. Se busca ampliar un bloqueo marítimo en el Caribe que asegure la preeminencia de Washington en la zona, incluida Venezuela.

En medio de este entramado espeluznante está nuestro país, con el presidente López Obrador haciendo equilibrios que lo están desgastando a pasos acelerados. Trump lo tiene tomado del cuello, con el fin de que no se salga un ápice de la ruta neoliberal, lo cual le obliga a seguir un esquema demagógico que no puede concretar en hechos que avalen sus palabras. Está dejando intactas las raíces del modelo. Cada vez que trata de ir adelante, al día siguiente recula.

De esto ya se dieron cuenta en la cúpula empresarial, de ahí que no les preocupe más el “peligro” que representaba el Mandatario, quien seguirá cumpliendo con relativa eficacia su rol fundamental en esta etapa: Apaciguar el descontento del pueblo con dádivas y promesas de felicidad. Por ahora no puede hacer más, pues corre el riesgo de que Trump apriete sus garras. Podrá seguir luchando con firmeza contra la corrupción, mientras el neoliberalismo sólo se condene en discursos.

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