CALEIDOSCOPIO… Apandemicados

CALEIDOSCOPIO… Apandemicados

Autor:
29/06/2020

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Por: Socorro Soto Alanís

El mundialmente famoso Coronavirus parece que llegó para quedarse, como la buena música o como los grandes amores. Ahí estará entre las enfermedades del futuro, esperemos que se descubra la vacuna y habremos de convivir con el microscópico virus. Dichas bacterias nos sobrevivirán a la especie humana, igual que los insectos.

Tiempos difíciles para todos, complicados, inéditos e indomables. Gran lección para la humanidad, sobre todo a esa parte ególatra, egocentrista, vanidosa y prepotente. Mucha globalización, mucha conquista del espacio, muchas tecnologías de punta y henos aquí: En la orfandad, desvalidos, asustadizos y pasmados sin encontrar la lógica, la causa y menos la cura.

Llegaron las arenas del Sahara, que atravesaron el océano Atlántico, se levantaron las tolvaneras de La Laguna, tembló en la antigua Gran Tenochtitlan y en el sureste del país, la pandemia azota a América Latina, atentado fallido contra Omar García, secretario de Seguridad del Gobierno de la Ciudad de México y epicentro del poder político y económico del país y la curva famosa nomás no se aplana.

En el mundo se supone, porque ya todo es supuesto, existen 9.9 millones de casos y 496 mil muertos. En México hay más de 208 mil contagios y 25 mil muertes y en Durango traemos una movilidad que da gusto, sin hacer caso a la obligación de #QuédateEnCasa. Somos de mitote. Somos una especie de manada. Muchas personas, además no están en paz consigo, no se soportan: En esos casos es más difícil el confinamiento.

En tres meses el mundo cambió y aún no organizamos la realidad. La ciencia ficción se quedó atrás y nos llegó “The day after”. El cubrebocas es obligatorio, circulamos sin identidad con el rostro cubierto. Todos nos parecemos y a la vez nos desconocemos. Los abrazos están prohibidos sin considerar la importancia del contacto piel con piel tan importante para nuestra especie. Estrechar la mano del otro como muestra de afecto y gozo es casi delito. Los besos que nos identifican como especie y que son señales de entrega, de comunión, esperan desesperados y se convierten en suspiros.

Las reuniones de amigos y camaradas, en nuestros hogares, en los cafés, en las cantinas, en las banquetas, en los parques, en las bancas no se permiten. Están guardadas en nuestra memoria. Y todas las mesas de café del mundo nos esperan. La ciudad, nuestro Durango también nos espera. Seres asépticos, maniáticos de la higiene, tenemos que lavarnos y cubrirnos de gel antibacterial después de cada contacto y a cada momento. Esa es nuestra nueva realidad.

Twitter: @cocosotoalanis

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