El petróleo como una maldición

El petróleo como una maldición

Autor:
03/06/2021

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Por: Ernesto Escobosa

Cuando José López Portillo asumió la Presidencia de la República, lo hizo después de que su antecesor Luis Echeverría declarara que México ya no tenía petróleo y que tendría que empezar a importarlo, fue entonces, cuando Jorge Díaz Serrano le informó que había reservas probadas en el Golfo de México y que solo necesitaban financiamiento para invertir en infraestructura para empezar a extraer el crudo, el cual, hasta ese momento era utilizado para refinación nacional. Los pozos petroleros marítimos fueron un éxito y pronto Pemex empezó a exportar y con eso llegaron las divisas, la economía del país se empezó a petrolizar y vino un gran auge en el que también intervino la Iniciativa Privada que empezó a invertir en empresas que aprovechaban los derivados del petróleo en sus procesos industriales, desde la producción de plásticos hasta de compuestos químicos; México era el nuevo rico del mundo que invertía en programas productivos de autosuficiencia alimentaria, en infraestructura estratégica y en los ambiciosos complejos petroleros; en esos tiempos el presidente decía que el país debía aprender a administrar la abundancia.

México se había ubicado al mismo nivel que las potencias petroleras del mundo en un tiempo en que la diferencia entre los países la hacía tener petróleo o no tenerlo; la deuda externa se pagaba cómodamente, había productividad, trabajo y circulante, pero repentinamente se juntaron dos factores, subieron las tasas de interés internacionales que se pagaban por financiar la deuda, los países árabes decidieron bajar los precios del petróleo y para rematar, López Portillo cometió el error de amenazar a los compradores de crudo, al advertirles que si no le seguían comprando en el futuro ya no les vendería, Pemex se quedó sin clientes, la deuda externa se multiplicó y la economía del país se colapsó.

Con Vicente Fox, Felipe Calderón y una parte de la administración de Peña Nieto, el país volvió a tener un superávit petrolero con precios muy elevados por barril que en algunos momentos sobrepasaron los cien dólares, Fox tuvo el acierto de entregar buena parte de los excedentes petroleros a los estados para que los invirtieran en infraestructura estratégica, en el caso de Calderón y Peña buena parte del dinero se esfumó en programas y obras intrascendentes o debido a las reformas energéticas de 2008 y 2013 gran parte de las ganancias se fueron a las empresas privadas que recibieron concesiones del Gobierno, a la vez que se debilitaron las capacidades de la petrolera en todos los aspectos; el precio del crudo se volvió a desplomar, en esa ocasión porque al príncipe de Arabia Saudita se le ocurrió bajar el precio prácticamente a la mitad.

La actividad petrolera es altamente dependiente de las decisiones que tome la Organización de Países Exportadores de Petróleo, incluso alguno de sus miembros, ya que son capaces de romper la estabilidad financiera y económica del mundo en cualquier momento y de llevar a muchos países a enfrentar verdaderas crisis como ya ha sucedido en varias ocasiones. A los príncipes de Arabia Saudita y de Emiratos Árabes Unidos, principalmente, les gusta divertirse jugando al gato y al ratón con los precios del crudo, el año pasado el desplome petrolero se debió a que Rusia se resistió a bajar el precio del crudo, una caída similar no se daba desde hace alrededor de 30 años, esto, aunado a la pandemia del Coronavirus hizo colapsar a las bolsas de valores, algunas, incluso tuvieron pérdidas históricas.

En ese tiempo, Donald Trump forzó un acuerdo de la OPEP con los demás países exportadores de petróleo para tratar de recuperar los precios y todos aceptaron bajar la producción de crudo, a México le fue bien, porque en vez de disminuir la producción en 400 mil barriles se aceptó que solo fuera en cien mil y el resto del déficit lo absorbiera Estados Unidos, bien manejado, si a ellos les interesaba resolverlo, que ellos pagaran los costos. Se llegó a un punto en el que por primera vez en la historia los precios del barril fueron negativos, es decir, el vendedor tenía que pagarle al comprador para que lo adquiriera, una circunstancia que va en contra de toda lógica comercial que nos reafirma que las economías petrolizadas son sumamente vulnerables a las decisiones especulativas de los príncipes árabes; México no asumió pérdidas porque sus precios estaban asegurados por una póliza que protege a Pemex contra caídas por debajo de los 49 dólares.

López Obrador tiene muchos planes en la industria petrolera, sacó de la dirigencia del sindicato a uno de los principales saqueadores de Pemex y logró incrementar la producción en casi 500 mil barriles, pero hoy más que nunca deberá estar muy alerta porque la OPEP y sus miembros no parecen estar dispuestos a darle estabilidad a los precios si los demás países no se subordinan a sus decisiones, lo único que más o menos los controla es que dependen del escudo nuclear de los Estados Unidos.

México debe revalorar cuál será su estrategia energética a mediano y largo plazo, en el escenario actual las energías limpias han mostrado ser más sustentables y estables que las que se producen con hidrocarburos; tal vez, ya sea momento para empezar una transición de estado hacia el uso de nuevas tecnologías menos agresivas para el medio ambiente y menos vulnerables ante las decisiones, muchas veces arbitrarias, de los príncipes árabes.

Por: @ernestoescobosa

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