El presidente Adolfo López Mateos muere dejando dos niños en la orfandad (Primera parte)

El presidente Adolfo López Mateos muere dejando dos niños en la orfandad (Primera parte)

Autor:
30/06/2020

206351

Por: Gilberto Jiménez Carrillo

La historia oficial afirma que era hijo del cirujano dentista Mariano Gerardo López y Sánchez Román y de la profesora Elena Mateos Vega. Al presentarse como candidato a Senador, se puso en duda la nacionalidad mexicana de López Mateos a quien se atribuía haber nacido en Guatemala; y más tarde, cuando fue aspirante a la presidencia de la República, se dijo que su verdadero padre era de origen español. El 5 de abril 1965, a cuatro meses de dejar la presidencia de la República, Adolfo López Mateos se casó por la iglesia con Angelina Gutiérrez Sadurni. él de 56 y ella de 23 años de edad. Así, se consolidaba una relación que inició seis años atrás. El matrimonio tuvo dos hijos: Elena de los Ángeles y Adolfo, nacidos en 1966 y 1967, respectivamente.

Decidido a regularizar ante las leyes civiles su nueva vida, el exmandatario comenzó los trámites para divorciarse de su primera esposa, Eva Sámano, con la que nunca se casó por la Iglesia Católica ya que ella era protestante. El 31 de mayo de 1967, justo cuando realizaba una visita a su hija adoptiva, Eva Leonor “avecita” López Sámano, sufrió un grave ataque de migraña que lo dejó inconsciente y en cama en su antigua casa de San Jerónimo, número 217. A partir de ese momento, escudándose en su condición de exprimera dama y con el apoyo de varios amigos cercanos, doña Eva asumirá el control de la situación, evitando a toda costa cualquier comunicación entre don Adolfo y su segunda esposa e hijos. El diagnóstico será devastador: Siete aneurismas cerebrales, un mal incurable y mortal, que fue mermando lentamente sus facultades. El 26 de noviembre de 1965, el neurocirujano norteamericano William Poppen operó sin éxito al político mexiquense y la inmovilización de su cuerpo avanzó con rapidez. Pronto, el hombre que sería reconocido como un gran orador, perdió el habla a causa de una traqueotomía. Y casi simultáneamente fue necesario el uso de aparatos ortopédicos para intentar moverse.

Durante dos años, don Adolfo vivió en estado vegetativo, inmóvil en una cama por muerte cerebral y recibiendo asistencia mecánica de tipo ventilatorio. Frente a la residencia, por orden expresa del presidente Gustavo Díaz Ordaz, se instaló de manera permanente una planta de luz para hacer frente a cualquier emergencia. Don Adolfo, señalaría el equipo médico, se encontraba prácticamente descerebrado, pero su corazón seguía latiendo. Varias fueron las ocasiones que Angelina Gutiérrez acudió a San Jerónimo para intentar ver a su esposo, algunas sola y otras con sus pequeños hijos, pero siempre se enfrentó con la misma fría respuesta: “Imposible. Razones de Estado impiden que usted entre. Debemos ser cuidadosos con la opinión pública”. Y no volvió a verlo más. Finalmente, a las 4:30 horas, del 22 de noviembre de 1969, el hombre muerto en vida 28 meses atrás, dejó de respirar. En esa fecha, sus hijos Elena y Adolfo, tenían tres y cuatro años respectivamente. Una edad muy corta como para percatarse de la tragedia que rodeaba sus vidas. Con todos los honores propios de un jefe de Estado, Adolfo López Mateos, quizá uno de los estadistas que han gozado de mayor popularidad con su pueblo, fue sepultado en el panteón jardín de la ciudad de México. Don Adolfo murió sin hacer testamento y casado aun, ante las leyes civiles, con Eva Sámano, albacea, por derecho, de todos los bienes del exmandatario.

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