Las mentiras de la política y de los políticos son diferentes a las mentiras que contamos los demás

Las mentiras de la política y de los políticos son diferentes a las mentiras que contamos los demás

Autor:
11/01/2021

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Por: Gilberto Jiménez Carrillo

Fue Platón uno de los primeros en justificar la mentira política de los gobernantes. Platón sostuvo que los gobernantes deberían usar la mentira política y desde entonces los gobernantes mienten para justificar sus actos. Jonathan Swift (1667-1745), redactó el ensayo “El arte de la mentira política”, como un primer libro de siete que nunca aparecieron. Hasta Maquiavelo, en su descripción de la autocracia en “El Príncipe”, dijo que los gobernantes autoritarios usaban la mentira política. Ya situados en la actualidad y particularmente en nuestro país y entorno, de esta realidad no se escapan partidos y políticos, pues en ambos proliferan los mentirosos. Así, llegan al poder público y continúan mintiendo, por eso existen mentiras de horas, de días, de años y hasta de siglos. En parte, la animadversión hacia la clase política se ha forjado en la creencia de que todos ellos mienten y además con impunidad. Los sondeos recogen desde hace años un nivel alto de desconfianza hacia la política en México que apunta en ese sentido.

Para estos políticos, sus recursos para mentir son como los buenos trucos de magia, presentan la realidad de forma distinta a como es. La distracción es también una técnica de los políticos para que el ciudadano desvíe la atención de lo importante y se fije en otros puntos de interés que no comprometan el truco. Si sale bien, los suyos le aplauden. Los efectos de la mentira en política suelen tener consecuencias en la vida de los ciudadanos y tiene una dimensión pública. No hay diferencias entre la mentira social y la política, pues finalmente, la mentira siempre persigue encubrir algo que está mal o hacer ver que se ha hecho algo mejor de lo que es en realidad. La diferencia entre una y otra es a cuánta gente se miente.

 

También que se considera que en política la mentira es ineludible. Lo vemos en las encuestas, casi siempre cuchareadas. Los políticos mienten para eludir responsabilidades o para adjudicarse algún logro que no les corresponde. También para facilitar negociaciones y para conseguir apoyo social. La política es para ganar el poder y mantenerlo. Así funciona.

El problema con la mentira de los políticos es que en el fondo nos molesta que nos tomen por tontos, esto en razón de que muchos se aprovechan de la ignorancia política de una parte de la población para disfrazar sus opiniones. Anteriormente no estábamos tan acostumbrados a que nos mintieran en la cara casi con total impunidad. Afortunadamente, últimamente se los toleramos menos, lo que sucede es que esta tolerancia va en función del ambiente. Cuando las cosas van bien, somos más tolerantes, cuando van mal, entonces si cuestionamos las mentiras. Antes el político era una persona respetada y la pérdida de esa percepción es un verdadero drama social. Regularmente la gente no se cree de nadie, pero a la vez tiene necesidad de confiar, de reconfortarse con alguna verdad, lo que quiere decir que no creemos en el político mentiroso, pero si en las mentiras que tienen mayor repercusión.

El uso de la mentira y el engaño como estrategia política no es un fenómeno nuevo. La idea de que los políticos mienten ha sido históricamente parte del conocimiento popular, motivo de chistes, portadas de diarios y comentarios de café. Lamentablemente hoy en día se ha evidenciado que las mentiras y engaño han incrementado la sensación de desconfianza frente a los gobiernos, los políticos y las instituciones en general.

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