Los candidatos a diputados tanto locales como federales, no se cansan de prometer y prometer lo que no podrán cumplir

Los candidatos a diputados tanto locales como federales, no se cansan de prometer y prometer lo que no podrán cumplir

Autor:
04/05/2021

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Por: Gilberto Jiménez Carrillo

Quiero pensar que la primera frase que se aprendieron de memoria y en consecuencia practicaron y siguen practicando los que han sido y son candidatos a un puesto de elección popular en México, es aquella que dice: “Prometer no empobrece, el dar es lo que aniquila”. Lo que pasa es que ya le hallaron el modito, pues prometer y no cumplir como estrategia en tiempos electorales es una costumbre tristemente muy arraigada.

Hagamos memoria ¿Cuántas veces nos han hecho una promesa y no nos han cumplido lo prometido? Las promesas siempre crean expectativa, ilusión, esperanza de mejora, de satisfacción, de felicidad e incluso prosperidad y mejora de vida, pero volviendo al escenario político, el tiempo es el encargado de terminar con todas las farsas, con el tiempo todo se sabe y se caen los telones, los escenarios, los vestuarios, las máscaras, los trucos y las pantallas mediáticas y con ello las mentiras salen a flote, con el tiempo las promesas se olvidan, como aquella muy famosa del 2016, cuando un candidato a gobernador nos vendió la idea de que si ganaba se iba a instalar en Durango una planta automotriz que generaría más de 50 mil empleos, lo cual se tomó como una burla, sin duda este candidato nos quiso ver la cara.

Con honrosísimas excepciones, los candidatos a diputados tanto locales como federales, se han convertido en mentirosos profesionales y en algunos casos hasta mitómanos. Los ingenuos siempre serán son sus clientes y víctimas, corresponsables por reiteradamente caer en sus mentiras en un juego que llega incluso a lo absurdo y la codependencia. Voy a dar algunos ejemplos de las falsas promesas electorales de los aspirantes a legisladores. Prometen crear empleos, según ellos si se convierten en diputados sobraran inversionistas, también se comprometen a construir caminos y carreteras, según ellos acabarán con la pobreza y la desigualdad. Mejorar la seguridad pública y combatir la corrupción son otras de sus reiteradas promesas y así podemos seguir con muchos ejemplos, cuando la realidad es que un diputado no tiene facultad para ese tipo de gestiones, su función en un congreso consiste en proponer, modificar o derogar leyes, más otras funciones que marcan las constituciones.

Son hasta tontos, de perdido que prometan cosas que la población valore y agradezca. No hay uno solo que prometa la instalación y operación de dispensarios médicos y comedores públicos o comunitarios que proporcionan apoyos alimenticios y atención a la salud a bajo costo. No hay un solo candidato a diputado tanto local como federal, que prometa legislar para que no se cobre el certificado y título profesional de los que egresan de escuelas y universidades públicas, que por falta de este documento que les cuesta más de 10 mil pesos, no pueden titularse ni continuar otros estudios, cuando exentarlos de esta carga sería una manara en que el Gobierno premiaría su esfuerzo por su deseo de salir adelante.

El que prometa que cumpla, aunque en cumplir esté su ruina… de lo contrario que no prometa nada y que se conduzca con verdad, aunque le bajen los votos. ¿Me pregunto si habrá un candidato que se pueda conducir con verdad en un mundo tan dependiente de las mentiras?

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