NOVENO CÍRCULO… ¿El caos es un pozo o una escalera?

NOVENO CÍRCULO… ¿El caos es un pozo o una escalera?

Autor:
30/03/2020

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Por: Fhernanda Simental L.

El Rey Fernando VII de España es recordado como déspota, cruel, tirano, oportunista y mentiroso, el cual tuvo la habilidad de rodearse de gente astuta que logró que el pueblo lo percibiera al inicio como un hombre que era la encarnación del bien, pero cuando su verdadera esencia afloró, no se pudo engañar más al pueblo que finalmente lo reconoció como un absolutista sin escrúpulos, que nunca tuvo reparo en saltarse la Ley.

Decía Maquiavelo: “Los celos, la crueldad, la envidia, el despotismo son explicables y hasta pueden ser perdonados, según las circunstancias; los traidores, en cambio, son los únicos seres que merecen siempre las torturas del infierno político, sin nada que pueda excusarlos”. No hay mayor traición que traicionar al pueblo, la historia de la humanidad y los pueblos está llena de ejemplos escandalosos que van desde jefes tribales, señores feudales, reyes, caballeros, revolucionarios, y otras figuras que en su momento parecieron quijotescas e inspiraron a la gente, pero al llegar al poder se perdieron, lastimosamente, la historia de México está llena de episodios así.

Pues bien, ubiquémonos en el aquí y ahora, en Durango, donde no han sido pocas las veces que diputados, gobernadores, presidentes municipales, se han burlado descaradamente de la voluntad del pueblo imponiendo su voluntad, obedeciendo más a sus intereses y poco a lo que verdaderamente le beneficia a nuestra entidad que ha sido dolorosamente saqueada y arruinada.

Es vergonzoso que haya autoridades que aún se escondan del ojo público para dar salida a propuestas y proyectos controversiales, y así, en lo “oscurito”, “por debajo del agua”, “desde las sombras”, se concierten y cierren acuerdos, se otorguen permisos, se promulguen o deroguen leyes o reglamentos. No, no es la primera vez que Durango ha visto eso, han sido muchas las ocasiones en que palabras como “madruguete”, “albazo” o “fast track”, han sido usadas para describir lo que se aprueba fuera de la mirada pública.

No hay nada más mezquino que aprovechar una pandemia para sacar estos temas controvertidos. Una caja china natural, donde se aprovecha el tema central de salud para que los temas que no son centro de atención sean aprobados y sean lastimosamente justificados con discursos banales plagados de lugares comunes y además reconocidos como imperfectos. Ha sido perturbador escuchar que se asume un costo político por una obra mediocre.

Si en política “la forma es fondo”, el pasado viernes, en la sesión ordinaria del Cabildo capitalino se pudo ver un montaje equiparado a una película de reyes y castillos, donde la monarquía atrincherada en su palacio solo escucha el rugir del pueblo, mientras temen que sus cuellos queden debajo de una guillotina. Sí, entendemos “la sana distancia”, pero acaso ¿No pudo salir un representante del municipio para entablar un diálogo con los manifestantes?

En la discrecionalidad del cuerpo edilicio y asesores, en secrecía se aprobaron dos dictámenes para dos obras controvertidas en nuestra pequeña localidad: La constancia de compatibilidad urbanística para la construcción del estacionamiento subterráneo en la Plaza IV Centenario y el uso de suelo para la construcción del puente vehicular “Francisco Villa”.

¡Pues vaya pues a los anales de la historia duranguense! Nuevamente se anota otra acción opaca en la función pública local, donde obras son aprobadas por debajo de la mesa. Es preocupante cuando un Gobierno tiene miedo de su propio pueblo, cuando la cobardía es mayor que afrontar sin miedo los reclamos, pues cuando la razón asiste la verdad se impone, pero cuando está ausente, el temor invade a los que saben bien que no la tienen, como le pasó a Fernando VII.

Twitter: @Fher_Turkita

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