NOVENO CÍRCULO… ¿Son los influencers la radiografía de una generación?

NOVENO CÍRCULO… ¿Son los influencers la radiografía de una generación?

Autor:
14/07/2021

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Por: Fhernanda Simental L.

El Artículo 187 de nuestro Código Penal es muy claro: “El que induzca, promueva, favorezca o facilite la prostitución de una persona menor de edad o incapaz, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses”. Al tener en mente lo anterior, es fácil entender por qué la youtuber Yoseline “N” conocida como “YosStop”, fue vinculada a proceso por el delito de pornografía infantil.

No es la primera vez que Yoseline está envuelta en escándalos. En el 2019 se ganó el mote de #LadyYate cuando ella misma hizo público un video donde ella y sus amigos viajaban en un yate, pretendiendo acusar al capitán de “mal servicio”, sin embargo, los cibernautas pronto se dieron cuenta que la youtuber fue quien denigró y maltrató al capitán en todo momento. Ante la oleada de críticas, la influencer tuvo que cerrar su cuenta de Twitter y esperar que pasara la polémica.

El escándalo que hoy enfrenta va más allá de su mal comportamiento donde pretende ser irreverente y rebelde, es un delito por el cual se le inició un proceso judicial con dos meses de investigación para considerar su culpabilidad o inocencia, por lo que mientras permanece en prisión preventiva en Santa Martha Acatitla.

Yoseline, con la soberbia propia que le confiere se ser “influencer”, reprodujo y difundió el video donde una joven de nombre Ainara, era utilizada por un grupo de jóvenes como diversión sexual. En ese momento, Ainara era menor de edad, por lo que ella le solicitó a la youtuber bajara el material de sus redes, a lo que Yosstop se negó.

El video no era de interés público ni era viral, lo fue luego de que Yoseline lo difundió a sus millones de seguidores a través de su canal de Youtube, donde además emitió juicios de valor, llamando prostituta a la menor, juzgándola y parcializando sus comentarios, sin reparar en el daño que sus palabras y sus calificativos tendrían sobre una persona en formación.

Como la misma Yoseline lo expresó, su canal de Youtube es el medio de su sustento, por lo tanto, el material que difundió fue con fines de lucro, así pues, el argumento de “libre expresión” se cae por la borda, pues este es un derecho relativo y tiene limitaciones, los cuales claramente están estipulados en tratados internacionales, sobre todo, cuando los afectados son menores de edad.

La proliferación de escándalos y delitos sexuales de “influencers”, tuiteros, tiktokeros o youtubers, ha derivado en, no solamente poner el ojo en lo que está haciendo las generaciones que vienen, sino en el comportamiento y su escala de valores, entendiendo esto no en el sentido moral sino en el social y antropológico, lo que debe prendernos varios focos rojos para saber cómo se está evolucionando, si como especie humana vamos creciendo o sub desarrollándonos.

No ha sido solo “Yosstop”, hace meses se supo de que el también youtuber “Rix” fue detenido por el delito de violación sexual en contra de la también youtuber, Nath Campos. Otro influencer que también ha sido acusado de violación, racismo y machismo fue “Luisito Comunica”, sin que hasta el momento se le haya acusado legalmente. Mientras, la youtuber mexicana “Caeli” narró como en una estadía en Argentina, un youtuber de ese país, junto con sus amigos, intentaron drogarla para abusar de ella.

Así pues, no es cosa menor lo que está pasando. La masificación de las redes sociales ha permitido sí, divertirnos y mantenernos conectados a todos, pero, por otro lado, muestra la miseria humana, lo más podrido y mezquino de las personas, donde las víctimas deben luchar en esta era de pos verdad, en la que no solo vale decir lo que te pasó y denunciar, sino ganar el terreno de la opinión pública y sí, navegar en el terrible mar de las pirañas cibernéticas.

Twitter: @Fher_Turkita

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