PUERTA INTERIOR… Los finales felices no son para todos

PUERTA INTERIOR… Los finales felices no son para todos

Autor:
20/04/2021

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Por: Norma Huizar

Cuando comenzamos una relación amorosa, nunca imaginamos el final de la misma. Algunas todavía creemos que será para toda la vida y que el amor salvará todos los obstáculos -falta de trabajo, pandemias, carencias, etc.

Esa emoción de conocernos, de empezar a descubrir que tenemos cosas en común y que hay química, es inigualable.

Es la droga más alucinante que podemos tener al alcance.

Luego te das cuenta que se puede hacer un proyecto juntos y te lanzas con todas las ganas, el amor y la emoción de lograr algo de “nosotros”.

Nunca pensamos lo dejaré por otro, él se enamorará de una más vieja o más joven, más gorda, menos guapa, en fin.

El final es un tema que no abordamos, al menos las mujeres de mi generación.

Cómo nos separaremos, ¿Qué pasará con los bienes, los hijos, las mascotas, los proyectos, los negocios, etcétera?

¿Quién puso más en la relación? ¿Quién sacrificó más cosas para que funcionara?

Y luego, ¿Qué es mejor?  decirnos frente a frente, ya no te amo, ya no quiero estar contigo, separémonos y que te vaya bien.

Eso suena muy ecuánime y razonable, pero por lo regular lo dice que ya tiene a otra persona esperándolo, o construyendo un nuevo proyecto de vida juntos.

Así, justamente como inició el nuestro, con las mismas palabras y promesas e intereses comunes.

¿Es mejor quedarse en esa relación? Fingir que no pasa nada y tener amoríos con otras personas, seguir siendo la honorable señora de… o el famoso político, funcionario, esposo ejemplar y padre amoroso que tiene no sabemos cuántas mujeres e hijos regados por todos lados.

Las apariencias, nos cobran caro, que sentirán esas esposas de hombres que un día son engañadas y el otro también.

Saben que su relación existe por conveniencia, por miedo al que dirán o por que así lo exige el puesto de él (regularmente).

Hay que ser honestos, es bueno ser francos, decirnos las cosas frente a frente, eso nos enseñaron de niños.

Está bien entonces herir al otro, aunque nos duela y le duela, y a continuar con nuestra vida. Con una “nueva vida”

Nadie se muere de amor, decía mi abuela. Pero si morimos de monotonía y cotidianeidad.

Se nos acaba la emoción, las mariposas en el estómago, los proyectos, las sonrisas y el deseo.

Todos morimos cada vez que amamos, y nos volcamos en el otro, sin medir nada, sin escatimar y sin negociar.

Nosotros morimos a diario, pero el amor seguirá naciendo todos los días.

Twitter: @_NormaHuizar_

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