Un nuevo libro… Olga Arias, testimonio epistolar

Un nuevo libro… Olga Arias, testimonio epistolar

Autor:
24/03/2021

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Por: Gilberto Jiménez Carrillo

Cada pueblo ha tenido y tiene sus poetas, unos conocidos y otros desconocidos. La escritora Olga Arias, aunque no nació en Durango, desde su arribo a la Perla del Guadiana, amó la quietud citadina y su hermoso cielo, escogiéndolo ambas cosas como abrigo envolvente de su núcleo familiar. Ella, solía recorrer diariamente las calles de Durango con la frente en alto, la vista fija al porvenir, con paso resuelto y firme. Con el transcurso del tiempo, consolidó su quehacer poético, logrando conformar una vasta obra literaria, hasta ser merecedora de premios y distinciones nacionales e internacionales, además de gozar de la admiración y el respeto de la comunidad cultural de México y el mundo; en síntesis, conquistó Durango. Escribía poesías como una reina, más allá de su patria chica y de su patria grande se leía su poesía.

A través de los años, Olga ensanchó sus vínculos afectivos con poetas de envergadura internacional por medio del sublime recurso epistolar. Se pensaba que la obra de Olga Arias se encontraba reunida y publicada en su totalidad, sin embargo, siempre aparecen textos emergentes, no descubiertos o compilados, que a veces son borradores o esbozos de poca importancia. Por esas cosas inexplicables del destino, tuve acceso a 104 cartas que desde 1962 a 1993, recibió la señora Arias Elenes desde diversas partes del mundo en su casa de calle Independencia de esta ciudad de Durango.

Las cartas estaban destinadas a irse a la basura, pues las misivas se encontraban en un costal amarrado y roto por todos lados. En ese instante se acababa de descubrir un modesto archivo epistolar que sufrió de la indolencia en su tiempo de algunos funcionarios culturales que en su momento les fue confiada su custodia, que, no obstante, conocer de su existencia, fue desdeñado y literalmente lanzado al basurero. Le tomé fotografías, le saqué copias y las regresé a donde estaban, a partir de ese momento Olga Arias volvió a aparecer.

El maestro en historia José de la O y el que esto escribe, nos dimos a la tarea de compilar el material, pues esas cartas no podían permanecer en el olvido. Fue un trabajo arduo pero muy satisfactorio, pues a través de estas misivas nos dimos cuenta que pocos escritos resultan tan íntimos como una epístola, también descubrimos a la portentosa mujer rimadora cuyos poemas han sido traducidos a diferentes idiomas. Con el visto bueno de su hija, la Licenciada Olga Webber Arias y el apoyo incondicional de Eduardo Campos, decano de la UJED; del rector de la Máxima Casa de Estudios Rubén Solís Ríos, el Contador Fernando Duran Valenzuela, propietario del Hotel Casa Blanca, de la Asociación Cultural Quivira, del proyecto cultural federal MEMORICA; de Armando Fuentes Aguirre, mejor conocido como “Catón” y de Artes Gráficas La Impresora; tuvimos la oportunidad de convertir este tesoro en un libro al que se tituló Olga Arias, Testimonio Epistolar.

Este jueves 25 de marzo, en punto de las 18:00 horas, el museo de la ciudad que atinadamente dirige Víctor Hugo Castañeda, será el escenario donde se presentará la obra, que además de las cartas contiene inéditas imágenes de la poetisa. Si alguien preguntara quien fue Olga Arias, la respuesta sería: “Fue un poema”.

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