Con el objetivo de reactivar la actividad agrícola en medio de una de las peores sequías de los últimos años, el Gobierno del Estado, encabezado por Esteban Villegas Villarreal, inició la entrega de semilla de frijol y avena con subsidio directo a productores, en coordinación con los municipios y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (SAGDR).
El titular de la SAGDR, Jesús “Chuy” López Morales, informó que el programa permitirá a campesinos acceder a semillas de calidad a bajo costo: en el caso del frijol, los productores aportarán solo $10 por kilo, y en el caso de la avena, $6. Cada productor podrá recibir semilla hasta para tres hectáreas, lo que representa un máximo de 90 kg de frijol o 300 kg de avena por beneficiario.
“La entrega comenzará en Pánuco de Coronado, será en todo el estado, y se busca apoyar a quienes no lograron guardar semilla de su cosecha pasada por las malas condiciones climáticas”, señaló el funcionario.
La entrega de semilla forma parte del Programa de Atención a la Sequía, activado por el gobernador ante el estatus crítico de sequía que enfrenta Durango, con afectaciones severas tanto en la ganadería como en la agricultura. El registro de beneficiarios se realiza a través de las ventanillas municipales o en los propios eventos de entrega, donde personal estatal y municipal recibe la documentación necesaria.
Un apoyo integral al campo
Además del componente agrícola, el programa contempla la entrega de suplemento alimenticio para ganado, con una meta de 4 mil toneladas de maíz molido, en un esquema tripartita (Estado, municipio y productor). El gobernador instruyó evitar productos de bajo nivel nutricional, como esquilmos o pollinaza, para garantizar que el apoyo realmente beneficie al hato ganadero.
“El maíz molido es garantía de un suplemento con nutrientes, es un apoyo real, no simbólico”, subrayó López Morales.
En la Región Laguna, también se distribuyó sorgo para 600 hectáreas, en apoyo a cultivos de temporal. La intención es reducir el riesgo económico de los productores frente a las condiciones climáticas extremas, que han provocado la reducción de superficie sembrada y rendimientos muy bajos.
Emergencia climática y ajuste de políticas públicas
El secretario reconoció que la sequía prolongada, que ya suma entre tres y cuatro años, ha obligado a modificar el diseño de las políticas agropecuarias del estado. En muchos casos, se han redirigido recursos inicialmente destinados a otros proyectos para atender las urgencias del campo.
“El clima nos marca las políticas públicas. Hemos tenido que descobijar otras acciones para cubrir esta emergencia”, admitió.
También señaló que el cambio climático no solo afecta al bosque —como lo indican los incendios forestales—, sino de forma crítica al sector productivo, provocando una severa descapitalización del campo.
“No hay dinero que alcance, pero lo que se pueda ahorrar para las familias rurales es fundamental para mantener vivas las vacas y reactivar la agricultura”, concluyó.
Por: Antonio Gaytán




