Cada día sin mi hijo es una pausa en la vida: Brenda Valenzuela, madre de Carlos Emilio
21/10/2025 - Hace 8 meses en Durango EstadoCada día sin mi hijo es una pausa en la vida: Brenda Valenzuela, madre de Carlos Emilio
Han pasado 17 días desde que Carlos Emilio desapareció, y su madre, Brenda Valenzuela, sigue levantándose cada mañana con la misma esperanza: encontrarlo, saber de él, escuchar su voz, abrazarlo. La vida, como ella dice, “entró en pausa”.
“Seguimos como el primer día. No tenemos avances, no hay indicios, no hay una sola línea de investigación que nos acerque a mi hijo. Todos los días acudimos a la Fiscalía, todos los días preguntamos y la respuesta es la misma: ‘seguimos trabajando’. Pero en realidad, no hay nada concreto”, comparte con voz firme, aunque sus ojos delatan el cansancio de la espera.
Cada día sin noticias pesa más. Aun así, Brenda y su familia no han dejado de buscar. Desde el primer momento han permanecido cerca de las autoridades, insistiendo, exigiendo, acompañando la investigación. “Vamos diario a la Fiscalía, no hemos faltado un solo día”, cuenta. “Solo queremos resultados, que alguien nos diga que avanzamos, que estamos más cerca.”
A pesar de la rutina agotadora, el amor la mantiene de pie. Brenda se aferra a esa fuerza que solo una madre puede sentir: la convicción profunda de que su hijo sigue esperando ser encontrado.
“Yo sé que él me espera. Lo siento. Sé que está esperando que su mamá y su papá lo encuentren. No vamos a descansar hasta hacerlo. Cada día sin él ha sido un vacío inmenso; no se vive igual, no se siente igual. Su ausencia puso la vida en pausa.”
🌹 Miedo, dolor y esperanza
El miedo confiesa, ha sido otro de los compañeros inseparables de esta travesía. “Pasar por algo así es triste, doloroso y aterrador. Nadie está preparado para vivir algo así. Sentimos miedo, inseguridad, desesperación. Son emociones que no se pueden describir.”
Aun así, Brenda no se rinde. Hace unos días, junto con otras familias, planeó una marcha pacífica para exigir resultados y visibilizar su caso. Sin embargo, el temor a represalias la obligó a posponerla. “Nos sentíamos inseguros para poder realizarla. Pero no nos detendremos. Esto no se trata solo de mi hijo, es el dolor colectivo de muchas familias que también buscan a los suyos.”
En medio de la angustia, ha encontrado luz y acompañamiento en los colectivos de madres buscadoras, tanto de Durango como de otros estados. “He recibido apoyo de muchas personas. No sabía que existían tantas asociaciones, tantas madres que viven este mismo infierno. Son mujeres valientes, solidarias, que te toman de la mano y te dicen: no estás sola”.
“Gracias a Dios”, dice con una mezcla de gratitud y tristeza, “he tenido apoyo de mucha gente, de colectivos, de amigos, de desconocidos que se han solidarizado. En este camino del dolor, he aprendido que todavía hay gente buena, que podemos unirnos y ser más fuertes”.
✊ Una marcha por todos los que faltan
Brenda decidió reprogramar la marcha por Carlos Emilio para el sábado 25 de octubre a las 11:00 de la mañana, partiendo de la Avenida Insurgentes y Avenida del Mar, hasta llegar a las letras de Mazatlán. Será un recorrido de poco más de un kilómetro, con un mensaje claro: “No queremos más silencio, queremos respuestas”.
La convocatoria es abierta al público y tiene un carácter pacífico. Brenda pide que quienes asistan vistan de blanco, como símbolo de esperanza, pureza y fe. “No marchamos desde el enojo, sino desde el amor. Queremos ser escuchados, queremos que las autoridades nos vean, que nos acompañen, que entiendan que cada día que pasa sin saber de nuestros hijos es un día menos de vida”.
La marcha, asegura, no es solo por Carlos Emilio, sino por todas las madres, padres, hermanas y hermanos que viven la misma tragedia. “Ya no es solo mi causa. Es la causa de muchos. Es el dolor colectivo de familias que fueron destruidas por una desaparición. Marchamos por nuestros hijos, pero también por los que aún pueden ser encontrados. Marchamos para que nadie más tenga que pasar por esto”.
🕯️ Entre el dolor y la fe
Brenda habla pausado, pero con firmeza. Sus palabras no son solo reclamos; son súplicas cargadas de amor, de verdad y de esperanza. “No quiero que mi hijo sea un número más en una carpeta o una estadística. Quiero que regrese. Quiero abrazarlo. Quiero volver a escucharlo decirme ‘mamá’”.
En los últimos días, ha tenido que enfrentar también el dolor de ver cómo algunas personas intentan desvirtuar su imagen y la de su hijo. Pero ella no se deja vencer.
“Obviamente, sé que todo intento de desvirtuar mi imagen viene de personas de mal corazón. Pero no me importa. Yo sé quién soy, y la gente que conoce a mi hijo sabe que es una buena persona, un joven querido. Este movimiento no se hubiera dado si no hubiera tanta gente que lo conoce y lo quiere. Su regreso es una causa compartida”.
Brenda no pierde la fe. Aunque el tiempo pasa, aunque los días se vuelven pesados, aunque las noches sean largas, su esperanza no se apaga.
“Solo quiero decirle que lo amo, que lo estamos buscando día y noche. Que no vamos a descansar hasta encontrarlo. Él sabe que su mamá y su papá no se detendrán. No hay descanso, no hay olvido. Vamos a traerlo de vuelta.”
🌼 Un llamado a la sensibilidad
Antes de terminar, Brenda lanza un mensaje a las autoridades de Sinaloa y de todo el país: “Pido sensibilidad. Cada funcionario, cada persona que tiene una responsabilidad, debe entender que detrás de cada nombre hay una historia, una familia destruida, una madre que no duerme, un hijo que falta. No somos carpetas, no somos estadísticas. Somos familias vivas, buscando a los nuestros.”
Su voz se quiebra, pero su mensaje es claro: “Todavía creo que hay gente buena. Todavía creo que hay esperanza. Y mientras la haya, voy a seguir buscando.”
En medio del dolor, Brenda Valenzuela se ha convertido en una voz que representa a miles de madres en México que no se resignan, que transforman la angustia en fuerza, el miedo en acción, el amor en lucha.
“Cada día sin mi hijo es una pausa en la vida”, dice.
“Pero mientras respire, seguiré buscándolo.”Por: Mónica Haro




