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Ejidos de Durango ganan dinero cuidando el bosque con bonos de carbono

21/07/2025 - Hace 11 meses en Durango Estado

Ejidos de Durango ganan dinero cuidando el bosque con bonos de carbono

Local | 21/07/2025 - Hace 11 meses

El ingeniero forestal Miguel Alvarado, presidente del comisariado del ejido Chavarría Viejo en Pueblo Nuevo, explicó en el programa Aquí hay Campo de Canal 15 cómo los ejidos de Durango están generando ingresos mediante la captura de carbono en sus bosques, un proceso que les permite vender bonos de carbono a empresas nacionales e internacionales interesadas en compensar sus emisiones contaminantes.

Esta innovadora estrategia está transformando la manera en que se entiende el valor del bosque: no solo como fuente de madera, sino como un activo ambiental que contribuye a mitigar el cambio climático.

En entrevista con el periodista Antonio Gaytán, conductor del programa, Alvarado compartió los detalles técnicos, económicos y ambientales de este modelo que ya está dando resultados reales en Durango y que posiciona al estado como un referente potencial en el mercado voluntario de carbono.

 ¿Qué son los bonos de carbono?

Los bonos de carbono, también conocidos como créditos de carbono, representan una tonelada de dióxido de carbono (CO₂) que ha sido capturada o evitada de la atmósfera gracias a prácticas sostenibles. Empresas que generan emisiones —como fábricas, aerolíneas o refresqueras— compran estos bonos para compensar su huella ambiental.

Estos bonos solo se validan si el proyecto que los genera cumple con estándares técnicos internacionales, como los establecidos por la Reserva de Acción Climática de California (CAR), organismo con el que el ejido Chavarría Viejo está certificado. Esta certificación exige el cumplimiento de metodologías estrictas, auditorías, mediciones anuales y evidencia científica de que el bosque realmente está capturando carbono.

Chavarría Viejo es un ejido forestal ubicado en la Sierra Madre Occidental, en el municipio de Pueblo Nuevo. Su economía tradicional ha estado basada en el aprovechamiento maderero con manejo sustentable, pero desde hace cinco años sus integrantes comenzaron a incursionar en el mercado de los bonos de carbono.

“Nos dimos cuenta de que el bosque vale más en pie. Ahora estamos recibiendo recursos por lo que captura, no por lo que se tala”, explicó el ingeniero Alvarado durante el programa Aquí hay Campo.

Gracias al cumplimiento de los protocolos del CAR, el ejido ya ha logrado vender bonos tanto a empresas estadounidenses como a compañías mexicanas, especialmente en Querétaro, único estado del país que cuenta con una legislación estatal que obliga a las industrias a compensar sus emisiones.

 ¿Cuánto se gana con la captura de carbono?

El precio de un bono de carbono varía entre 5 y 15 dólares por tonelada, dependiendo del mercado, la certificación y la oferta-demanda. Si un ejido captura 10 mil toneladas de CO₂ por año, podría generar entre 50 mil y 150 mil dólares anuales, sin cortar un solo árbol adicional.

Aunque los costos de certificación, auditoría y consultoría son altos, los beneficios a largo plazo justifican la inversión. Además, la implementación del proyecto fortalece el manejo forestal, impulsa la vigilancia ambiental y mejora la cohesión comunitaria.

 ¿Cómo se captura carbono en el bosque?

Durante la fotosíntesis, los árboles absorben CO₂ de la atmósfera y liberan oxígeno, mientras almacenan carbono en sus tejidos. De hecho, el 46% de la masa de la madera es carbono puro. Un bosque bien manejado no solo es un sumidero natural de gases de efecto invernadero, sino también un pulmón que mejora la calidad del aire.

Los proyectos como el de Chavarría parten de una “línea base” que mide cuánta biomasa existe en determinado momento. A partir de ahí, cada año se registra el incremento en volumen y se calcula cuánto carbono se ha capturado adicionalmente.

Uno de los elementos clave del programa es la permanencia. Para que un bono de carbono sea válido, se debe garantizar que el bosque permanecerá protegido por al menos 30 años. Además, se exige que el manejo forestal sea mejorado y que se evite la sobreexplotación.

El proyecto de Chavarría incluye auditorías anuales por validadores internacionales acreditados por CAR. Estos revisan desde inventarios forestales hasta la gobernanza interna del ejido, los beneficios sociales y el impacto ambiental del proyecto.

 Un mercado global… y oportunidades locales

Durango es el estado con mayor superficie forestal comercial del país. Tiene millones de hectáreas de bosques templados y una larga tradición de manejo comunitario. Esto lo convierte en un candidato ideal para liderar el mercado mexicano de bonos de carbono.

“Ya hemos recibido visitas de empresas de Reino Unido, Francia y Estados Unidos interesadas en comprar créditos en Durango. Pero hace falta que el gobierno estatal lo impulse con legislación y apoyo técnico”, dijo Alvarado.

Actualmente, solo Querétaro cuenta con una ley estatal que obliga a las empresas a pagar un impuesto sobre el carbono y a compensarlo mediante la compra de bonos. Durango podría replicar este modelo, generando desarrollo sustentable en la sierra y posicionándose como pionero nacional.

Sí. Aunque el programa de Chavarría es forestal, durante el programa Aquí hay Campo se explicó que también existen metodologías para aplicar bonos de carbono en zonas agrícolas y ganaderas.

En agricultura, las prácticas como la cero labranza, el uso de cultivos de cobertura y la rotación de cultivos pueden reducir las emisiones de CO₂ y capturar carbono en el suelo. En ganadería, se pueden generar créditos al controlar el metano generado por el estiércol o al mejorar el manejo de los pastizales.

“Incluso zonas semidesérticas como Rodeo pueden entrar, siempre que se cumpla con los protocolos. Lo importante es tener datos técnicos y mejorar las prácticas”, explicó Alvarado.

En el programa también se reflexionó sobre la sobreexplotación de los recursos naturales en muchas regiones de Durango, especialmente por el sobrepastoreo y la erosión de suelos. Los agostaderos pelones, la deforestación y el barbecho indiscriminado liberan CO₂, agravando el cambio climático.

Evenor Cuellar, otro de los participantes del programa, llamó a replicar el modelo de Chavarría Viejo y llevarlo a más ejidos forestales, agrícolas y ganaderos. “El bosque puede dar más ingresos si se cuida. Ya lo demostró Miguel”, dijo.

El ingeniero Miguel Alvarado y su equipo ofrecen consultoría técnica y profesional a ejidos interesados en iniciar un proyecto de captura de carbono. Aunque su enfoque principal es forestal, también exploran metodologías aplicables al campo y la ganadería. Teléfono / WhatsApp: 675-103-4252

 Conclusión

El modelo de bonos de carbono forestales en Durango ya no es teoría: está funcionando. Ejidos como Chavarría Viejo están recibiendo ingresos reales por mantener su bosque sano, con certificación internacional y buenas prácticas ambientales.

Durango tiene todo para ser líder nacional en este tema: superficie forestal, experiencia ejidal, capital humano y urgencia ambiental. Solo falta una legislación estatal, voluntad política y mayor difusión para escalar el modelo.

“El planeta no nos necesita a nosotros. Nosotros necesitamos al planeta”, concluyó Miguel Alvarado desde Aquí hay Campo.

Por: Antonio Gaytán 

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Antonio Gaytan

Treinta años en radio y televisión, reportero de Notigram TV y conductor del noticiero matutino de Canal 15.

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