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El maíz en crisis: producir caro y vender barato, el reto que enfrenta Durango en 2026

19/04/2026 - Hace 2 meses en Durango Estado

El maíz en crisis: producir caro y vender barato, el reto que enfrenta Durango en 2026

Local | 19/04/2026 - Hace 2 meses
El maíz en crisis: producir caro y vender barato, el reto que enfrenta Durango en 2026

El campo cambió y el maíz lo está confirmando: ya no gana quien más produce, sino quien produce más barato. Bajo esa nueva regla, el ciclo agrícola 2026 coloca a Durango frente a uno de sus mayores desafíos en décadas.

Durante el programa Aquí hay Campo, el ingeniero Fernando Varela lo sintetizó en una frase que redefine el problema: el precio ya no lo pone el productor, lo pone el mercado internacional. Hoy, ese precio ronda los 4 mil 200 pesos por tonelada. Todo lo que esté por encima de ese costo de producción es pérdida.

El planteamiento no es teórico. Está respaldado en el documento técnico “Retos en la Producción Agrícola del Cultivo de Maíz en el Estado de Durango P.V. 2026” , donde se establece que el precio internacional es la referencia real del mercado, muy por debajo de cualquier esquema ideal. En otras palabras: el mercado global no se adapta al productor, el productor tiene que adaptarse al mercado.

El problema es que el sistema actual no está diseñado para competir bajo esa lógica. El diagnóstico es amplio y directo: fallas en políticas públicas, falta de financiamiento, debilidad en la asesoría técnica, instituciones desconectadas del campo y productores que, en muchos casos, siguen operando bajo esquemas de subsistencia. No es un problema aislado, es un sistema desarticulado.

En la parcela, los problemas se vuelven aún más evidentes. El suelo está agotado. Décadas de monocultivo han reducido la materia orgánica a niveles mínimos, obligando a depender cada vez más de fertilizantes. Pero incluso ahí hay ineficiencia: se aplican sin estrategia, cuando la recomendación técnica es clara—la fertilización debe ser localizada, sincronizada y balanceada para realmente impactar el rendimiento .

A esto se suma el encarecimiento de los insumos. Fertilizantes como la urea han registrado incrementos superiores al 40%, elevando el costo por hectárea y presionando la rentabilidad. El productor paga más por producir, pero el mercado paga menos por el grano.

El agua tampoco alcanza. En condiciones reales, los agricultores trabajan con apenas tres o cuatro riegos en módulos, enfrentando además bajos niveles freáticos, fallas eléctricas y altos costos de operación . En este contexto, cada decisión mal tomada se traduce en pérdidas.

La planeación, que debería ser la base del ciclo agrícola, sigue siendo una de las grandes debilidades. Variables clave como el análisis de suelo, el costo real de producción, el precio de mercado o el seguimiento técnico del cultivo no se integran de manera sistemática en la toma de decisiones . Se produce, muchas veces, sin estrategia.

Y mientras eso ocurre, el mercado global avanza. La alta producción internacional, especialmente en Estados Unidos, mantiene los precios presionados, mientras que las importaciones en México aumentan la competencia interna. El resultado es claro: el productor compite en desventaja.

Aquí es donde el planteamiento de Varela rompe con la narrativa tradicional del campo. El problema no se resuelve solo con mejores precios o más apoyos. La solución está en la eficiencia: producir mejor, con menos costo.

Eso implica transformar todo el proceso productivo: preparar mejor el suelo, aplicar fertilización de forma precisa, elegir correctamente la semilla, optimizar el uso del agua y adoptar tecnología. Pero también implica un cambio más profundo: pasar de una agricultura de subsistencia a una agricultura empresarial, donde cada decisión se tome con base en datos, costos y rentabilidad.

La buena noticia es que el potencial existe. En Durango ya hay antecedentes claros de éxito: rendimientos superiores a las 15 toneladas por hectárea, e incluso casos que superan los 16 mil kilos por hectárea, demuestran que sí es posible producir más y mejor cuando se aplican prácticas adecuadas y manejo técnico eficiente .

La diferencia es que esos casos siguen siendo excepcionales.

La conclusión es inevitable: el maíz no está en crisis por falta de capacidad productiva, sino porque se produce caro en un mercado que paga barato. Y frente a esa realidad, el futuro del campo no dependerá de cuánto se siembre, sino de cómo se produzca.

Porque en el nuevo escenario agrícola, no sobrevivirá quien más trabaje la tierra, sino quien logre entenderla mejor, optimizarla y hacerla rentable. Y ese ya no es un objetivo deseable: es la única forma viable de producir maíz en Durango.

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Antonio Gaytan

Treinta años en radio y televisión, reportero de Notigram TV y conductor del noticiero matutino de Canal 15.

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