El Niño 2026 amenaza al campo de Durango: lluvias bien para siembra, irregulares en floración
03/05/2026 - Hace 2 meses en Durango EstadoEl Niño 2026 amenaza al campo de Durango: lluvias bien para siembra, irregulares en floración
Durango tendrá condiciones para sembrar en 2026, pero no garantía para cosechar. El pronóstico de lluvias presentado por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) advierte un inicio favorable de la temporada, seguido de una disminución en la precipitación justo en la etapa más crítica de los cultivos.
Durante el programa Aquí hay Campo, el meteorólogo Víctor Hugo Randeles explicó que, tras varios años de sequía entre 2020 y 2025, el estado logró recuperarse gracias a un 2025 con lluvias por arriba del promedio en meses clave. Esto permitió que actualmente Durango se encuentre sin condiciones generalizadas de sequía.
Sin embargo, el comportamiento de 2026 será distinto. En los primeros meses del año ya se observan variaciones: enero registró alrededor de 50 por ciento más lluvia de lo normal; febrero cayó a cerca del 48 por ciento del promedio; marzo se mantuvo en niveles normales con apenas 4 milímetros, y abril repuntó ligeramente con cerca de 140 por ciento, aunque con volúmenes bajos.
El pronóstico marca que mayo tendrá precipitaciones dentro del promedio histórico, alrededor del 100 por ciento, lo que representa los llamados aguaceros de inicio de temporada. Para junio, incluso se espera un incremento de hasta 135 por ciento, lo que permitiría un buen establecimiento de los cultivos.
El problema aparece en julio. De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, la lluvia podría bajar a cerca del 80 por ciento del promedio histórico. No se trata de ausencia total, sino de una distribución irregular que reduce la humedad disponible en momentos clave.
Este comportamiento está asociado al fenómeno de El Niño, que modifica los patrones de lluvia y provoca periodos secos más prolongados entre precipitaciones.
El riesgo es directo para cultivos de temporal como maíz y frijol. Julio y agosto coinciden con la etapa de floración y llenado de grano; si en ese momento las lluvias fallan o llegan de forma irregular, el rendimiento puede caer de manera importante.
El propio análisis advierte que estos meses serán los más críticos del ciclo agrícola, con mayor probabilidad de estrés hídrico en las plantas.
Aunque en septiembre se espera una recuperación parcial de las lluvias, esta podría llegar tarde para muchos cultivos que ya habrán definido su producción.
El impacto también alcanza a otros sectores. Los forrajes podrían resistir mejor, pero con menor rendimiento si falla la lluvia en julio. En cultivos como nuez, chile y hortalizas, el riesgo es moderado a alto por su necesidad de humedad constante.
Para la ganadería, la principal afectación sería la reducción de pastizales naturales, lo que obligaría a aumentar el uso de suplementos y elevar costos.
Ante este escenario, el ex investigador del INIFAP, Evenor Cuéllar, señaló que el reto no es la falta total de lluvia, sino su mala distribución. Por ello, insistió en la necesidad de preparar la tierra antes de las precipitaciones, utilizar variedades resistentes y aplicar técnicas de conservación de humedad.
Entre estas prácticas destacó el pileteo, que permite retener el agua en la zona de cultivo, así como la fertilización oportuna para fortalecer el desarrollo radicular y mejorar la resistencia al estrés hídrico.
El mensaje es claro: el ciclo 2026 podría iniciar con buenas condiciones, pero el resultado final dependerá de cómo se aproveche el agua en los primeros meses, ante el riesgo de que las lluvias fallen en el momento decisivo.




