El ingeniero Miguel Contreras Jiménez, exfuncionario de FIRCO, presentó en el programa Aquí hay Campo un modelo productivo innovador que combina el cultivo de nopal con el uso de energía solar, con el objetivo de brindar a las familias campesinas una alternativa de autosuficiencia alimentaria y económica.
Contreras explicó que uno de los principales problemas del campo es el alto costo de la energía eléctrica, que representa hasta un 30% de los ingresos de los productores. A esto se suma la obsolescencia de las líneas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), lo que genera fallas y limita la productividad.
Ante este panorama, propuso un esquema de unidad productiva de una hectárea, estructurado en el sistema de setos besana, donde el nopal es el cultivo base por sus múltiples beneficios:
- Proporciona forraje fresco para ganado.
- Ofrece nopalitos y tuna para autoconsumo o venta.
- Conserva humedad y mejora el suelo para intercalar otros cultivos como maíz, frijol y hortalizas.
El modelo contempla el uso de paneles solares y sistemas de bombeo fotovoltaico para garantizar el riego por goteo, reduciendo costos y asegurando agua incluso en condiciones de sequía. “El agua cambia todo, y la energía solar puede acercar esa oportunidad a las familias rurales”, afirmó.
Comparación con programas existentes
Contreras señaló que el diseño tiene semejanzas con el programa federal Sembrando Vida, pero con el plus de integrar tecnología solar y manejo eficiente del agua. A diferencia de los esquemas tradicionales, este modelo busca que cada familia aproveche una hectárea de manera integral y sostenible.
Inversión y financiamiento
El costo estimado del proyecto es de 277 mil pesos por hectárea, incluyendo paneles solares, bomba, tanque de almacenamiento, cerco y motocultor. Según Contreras, la inversión puede financiarse a través de créditos de FIRA y programas complementarios, siempre y cuando esté dirigida a familias campesinas dispuestas a trabajar su tierra.
El ingeniero recalcó que la clave está en masificar proyectos de este tipo. “Una golondrina no hace verano, necesitamos que un volumen importante de productores acceda a financiamiento para que el modelo se vuelva viable a gran escala”, explicó.
Impacto social y arraigo rural
Más allá de la producción, Contreras destacó que el modelo busca dar vida a los ranchos: generar ingresos, garantizar alimentos y propiciar que los jóvenes agrónomos encuentren oportunidades en el campo. “En países como Costa Rica, las familias viven en sus parcelas. Aquí tenemos ranchos abandonados. Con energía solar, vivienda y comunicación, podemos lograr arraigo y darle futuro a la tierra”, subrayó.
Valor agregado y diversificación
El nopal, base del modelo, abre múltiples oportunidades económicas: desde cápsulas para diabéticos y deshidratados, hasta mermeladas, nopales tiernos y tuna fresca. “El nopal es versátil, económico de establecer y rentable. Además, fortalece el suelo y mantiene la humedad para otros cultivos”, añadió.
Reacciones en la mesa
Los especialistas invitados coincidieron en que el modelo es viable y pertinente. El médico veterinario Román Uviña defendió la inclusión de ganado: “Con este esquema se puede alimentar hasta 10 vacas estabuladas, lo que da valor agregado a la producción”. Por su parte, Jorge Pérez subrayó que la agroindustria municipal será clave para dar salida comercial a los excedentes.
El consenso en la mesa fue que la energía renovable es la llave para transformar el campo duranguense, siempre que se acompañe de asistencia técnica y acceso real al financiamiento.
“Con energía solar y cultivos estratégicos como el nopal, el campo duranguense puede ser sustentable. Solo falta acercar recursos a las familias que quieren trabajar su tierra”, concluyó Miguel Contreras.
Contacto del ponente: 618 166 7956
Por: Antonio Gaytán




