“Mis cicatrices no me restan, cuentan mi historia”
22/10/2025 - Hace 8 meses en Durango Estado“Mis cicatrices no me restan, cuentan mi historia”
– Mujeres sobrevivientes conmueven al Congreso de Durango: un espacio de esperanza y fortaleza
El Congreso del Estado se transformó en un espacio de esperanza, fortaleza y profunda sensibilidad al dar voz a mujeres sobrevivientes de cáncer de mama, quienes compartieron ante las y los diputados sus historias de lucha, fe y amor propio.
En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama, el recinto legislativo se tiñó de rosa y se llenó de emoción con los testimonios de Mary Itzel Tronco García, Juana María Ávila Ramírez, Nathiely Cuéllar Deras y Elba Lucía Olvera Gutiérrez, cuatro mujeres que vencieron al cáncer y hoy simbolizan la fuerza de miles de duranguenses que enfrentan la enfermedad con valentía.
La sesión solemne rindió homenaje a todas las mujeres que han enfrentado esta batalla, reafirmando el compromiso del Poder Legislativo de fortalecer las acciones de prevención, atención y acompañamiento integral a pacientes con cáncer.
🌸 “Mi cicatriz es mi medalla”
Con voz firme y mirada serena, Mary Itzel Tronco García compartió una historia que conmovió a todo el recinto. Diagnosticada con cáncer de mama en etapa tres, su vida cambió por completo, pero también se llenó de propósito.
“Mi vida es un testimonio de que sí funciona cuando se invierte y se gestiona con sensibilidad en la salud. Mi cicatriz es mi medalla, pero también es una advertencia, porque representa a miles de mujeres que día con día luchan con quimioterapias, efectos secundarios o esperando una cita médica”, expresó.
Su relato recordó la importancia de la atención pública oportuna, pero sobre todo de la empatía y del acompañamiento humano en los servicios de salud.
💞 “El cáncer no me quitó la vida, me enseñó a valorarla”
Juana María Ávila Ramírez, vecina de Durango capital, habló de su diagnóstico como una lección de vida. Una revisión rutinaria cambió su destino, pero también su manera de ver el mundo.
“El cáncer no me quitó la vida, me enseñó a valorarla. Aprendí a disfrutar del olor al café, del sol de la mañana y del simple hecho de estar viva”, dijo conmovida.
Hoy, aseguró, corre junto a sus hijos y nietos en carreras de prevención, cumpliendo una promesa hecha a sí misma: vivir con plenitud y agradecer cada amanecer.
💗 “Si mi testimonio inspira a otra mujer, todo habrá valido la pena”
Por su parte, Nathiely Cuéllar Deras, de 41 años, narró siete años de lucha contra el cáncer, un camino lleno de quimioterapias, cirugías y reconstrucción mamaria, que definió como un proceso de sanación física y emocional.
“El cáncer me cambió, me retó y me reveló una versión de mí que no conocía. No elegí tener cáncer, pero sí elegí cómo vivir esta historia. Si mi testimonio inspira a otra mujer a no rendirse, todo habrá valido la pena”, expresó entre lágrimas y aplausos.
Su historia, dijo, es un recordatorio de que el cuerpo puede sanar, pero el alma también necesita ser acompañada.
“Si una mujer va decidida a revisarse, ya cumplí mi misión”
Desde la Comarca Lagunera, Elba Lucía Olvera Gutiérrez compartió su testimonio con una mezcla de humor, realismo y valentía. Relató cómo una sensación extraña mientras lavaba ropa fue el primer aviso de su enfermedad.
“Sentí una bolita y pensé que era un calambre. No fui al médico por miedo, y ese miedo casi me cuesta la vida. Hoy, cuando alguien me pregunta qué hacer, les digo: váyanse a revisar, no esperen más. Si una mujer va decidida a revisarse, ya cumplí mi misión”, dijo entre aplausos.
A cuatro años de su diagnóstico, Elba Lucía está libre de cáncer y hoy dedica su tiempo a acompañar a otras mujeres en procesos de tratamiento y recuperación emocional.
“Si la mujer enferma, enferma la familia”
La presidenta del DIF Estatal, Marisol Rosso Rivera, reconoció la fuerza de las sobrevivientes y destacó que su testimonio debe traducirse en políticas públicas más humanas.
“El cáncer de mama no es sólo un problema de salud, es un desafío social y emocional que afecta a familias enteras. Si la mujer enferma, enferma la familia”, expresó.
Rosso Rivera recordó que la lucha por la salud de las mujeres no debe limitarse a un mes. Destacó el alcance del programa Café Rosa, que desde hace 13 años promueve la autoexploración y la detección oportuna, así como la apertura de la Clínica Integral de la Mujer, donde se brinda atención psicológica, nutricional, de rehabilitación y entrega de prótesis externas a pacientes con cáncer.
Además, informó que el mastógrafo móvil ha realizado cerca de mil estudios gratuitos en comunidades rurales, acercando la prevención a zonas donde antes no se contaba con este servicio.
“Cuando una mujer se levanta, levanta con ella a toda su familia. Cuando Durango se une, no hay meta inalcanzable”, concluyó entre aplausos.
Compromiso legislativo
En su mensaje institucional, la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso, Gaby Vázquez Chacón, refrendó el compromiso de la Septuagésima Legislatura con la salud y el bienestar de las mujeres duranguenses.
“Nuestro compromiso institucional como Poder Legislativo es y seguirá siendo legislar para garantizar un diagnóstico oportuno, atención digna y acompañamiento integral. La lucha contra el cáncer de mama no es de un mes, es de todos los días”, afirmó.
El Congreso del Estado destacó que continuará impulsando acciones que fortalezcan la prevención, la detección temprana y la atención integral a mujeres con cáncer, además de promover campañas de sensibilización en comunidades y escuelas.
Durango que late con esperanza
La sesión solemne cerró con aplausos de pie, lágrimas discretas y un mensaje unánime: la detección temprana salva vidas.
Aquel día, el Congreso no fue solo un recinto legislativo, sino un lugar de encuentro entre la ley y el corazón, donde las historias de cuatro mujeres recordaron que las cicatrices no son una herida del pasado, sino una marca de vida.
Por: Antonio Gaytán




