El rescate de las áreas forestales degradadas por incendios y plagas es ya una urgencia en la Sierra Madre Occidental, ante la pérdida de cobertura boscosa en miles de hectáreas que no tienen posibilidad de regeneración natural, advirtió el presidente de la Confederación de Productores Forestales de Durango, Raúl Barraza Armstrong.
“El bosque se recupera solo cuando hay árboles cercanos que suelten semilla, pero en muchas zonas de Guanaceví, San Dimas y Pueblo Nuevo ya no quedó nada. Si no reforestamos esas áreas, se convertirán en tierra estéril”, explicó.
El dirigente forestal detalló que la plaga del escarabajo descortezador ha cobrado fuerza en los últimos meses, sobre todo en San Dimas, y ha cruzado los límites con Sinaloa. “Nos rebasó. Empezó en un punto y ahora está diseminada en varios municipios”, alertó.
Gracias a las lluvias recientes, se ha reducido el riesgo de incendios forestales, lo que permite redirigir los esfuerzos hacia la sanidad forestal. En este contexto, el gobernador Esteban Villegas Villarreal autorizó la formación de dos brigadas técnicas y la distribución de más de 300 trampas con feromonas, que atraen al insecto para evitar su propagación.
Sin embargo, el líder forestal subrayó que el apoyo estatal no es suficiente. Por ello, respaldó el pronunciamiento de la diputada local Dany Soto, presidenta de la Comisión de Asuntos Forestales, quien pidió recursos extraordinarios federales, similares al extinto Fondo de Desastres Naturales (Fonden).
A esta estrategia se suma el programa Sembrando Vida, cuyos beneficiarios en San Dimas y Pueblo Nuevo están siendo capacitados para colaborar en tareas de reforestación y control de plagas. “Que desquiten lo que les dan, pero también que ayuden a recuperar lo que se perdió”, señaló Barraza.
El impacto económico también es una preocupación. La industria forestal representa uno de los motores productivos del estado, pero el avance de la plaga, la pérdida de cobertura vegetal y los incendios han disminuido el volumen aprovechable de madera y afectado a decenas de ejidos, cuyas economías dependen del manejo sustentable del bosque.
Barraza indicó que todos los ejidos que solicitan permisos de aprovechamiento están obligados a reforestar, pero ahora se requiere una acción más amplia para el rescate de zonas degradadas sin capacidad de regeneración.
Además, se trabaja con la diputada federal Letty Barrera, de la CNC, quien canalizará a la Semarnat y a la Conafor un documento con el diagnóstico actual del bosque. En este sentido, el dirigente destacó el respaldo del titular de la Conafor, Sergio Humberto Graf Montero, y la reciente designación de la ingeniera Alma Benítez como promotora forestal en Durango.
“La instrucción es clara: reagrupar al sector forestal para devolverle la fuerza que tuvo durante muchos años. Tenemos buenas expectativas, pero necesitamos presupuesto, coordinación y voluntad”, concluyó Barraza.
Por: Antonio Gaytán
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