Praderas irrigadas, clave para transformar la ganadería de Durango: Dr. Carrete
25/10/2025 - Hace 8 meses en Durango EstadoPraderas irrigadas, clave para transformar la ganadería de Durango: Dr. Carrete
Durante su participación en el programa Aquí hay Campo de Canal 15, el especialista en producción bovina doctor Francisco O. Carrete Carreón presentó una propuesta concreta para que la ganadería duranguense deje de depender de la exportación de becerros en pie y capture un mayor valor dentro del estado: desarrollar a los animales en praderas irrigadas, donde puedan crecer de manera rentable antes del engorde final en corral.
Acompañado por los panelistas Evenor Cuéllar, Jorge Pérez, Manuel Espinosa y Román Uviña, el investigador explicó que el verdadero salto productivo no depende únicamente de la genética, sino de mejorar la reproducción, la nutrición y el manejo del pastizal, de modo que las vacas lleguen con buena condición corporal y los becerros alcancen su máximo potencial. “El impacto más fuerte en la producción no viene de la genética, sino de la reproducción bien manejada. Todo parte de la alimentación y del cuidado de los pastizales”, señaló.
Según los datos expuestos por Carrete, una hectárea de pradera de riego puede producir entre 25 y 30 toneladas de forraje seco al año, suficientes para generar de 2,000 a 3,000 kilos de carne (peso vivo), lo que representa ingresos de hasta 160 mil pesos anuales por hectárea con precios promedio de $80 por kilo. Las praderas anuales tienen un costo de establecimiento y mantenimiento de alrededor de 24 mil pesos por hectárea, mientras que las perennes alcanzan 38 mil 600 pesos, pero su vida útil es más larga y el retorno económico se multiplica con los años.
El especialista explicó que en las praderas se puede recibir al becerro recién destetado, de unos 150 kilos, y desarrollarlo durante tres o cuatro meses hasta los 250 o 300 kilos, con ganancias diarias de 1.5 a 2 kilos por animal. “Un becerro nunca te queda a deber nada; lo que le des de comida, te lo paga”, expresó.
Para mantener el rendimiento del pasto y asegurar la calidad del forraje, recomendó un pastoreo rotacional, alternando potreros cada semana y permitiendo descansos de tres a cuatro semanas. También sugirió sembrar en octubre y noviembre, cuando las condiciones de humedad permiten un mejor establecimiento de especies como ryegrass y trébol blanco holandés, combinación que mejora la calidad del forraje y fija nitrógeno en el suelo.
El médico Román Uviña precisó que las aguas tratadas pueden emplearse con éxito en praderas, siempre que se evite que el ganado las beba directamente, y recordó que aunque el costo de los fertilizantes y el agua de riego se ha triplicado en los últimos quince años, la rentabilidad sigue siendo superior a la de los cultivos de maíz para ensilar.
Carrete hizo un llamado a las y los ganaderos para cambiar la cultura productiva y dejar de ver las praderas como un gasto. “No es falta de asesoría, es falta de cultura. No vemos las praderas como una herramienta rentable, pero con ellas podemos producir carne, no solo becerros”, insistió.
Con base en sus cálculos, Durango podría desarrollar todos sus becerros destetados con 10 mil hectáreas de praderas bien manejadas, reduciendo su dependencia del mercado de exportación y fortaleciendo la cadena de valor local. “El cierre de la frontera no es una amenaza; es una oportunidad. Tenemos clima, agua y genética, solo falta organización”, concluyó el especialista.
Por: Antonio Gaytán




