Praderas para pastoreo, el eslabón pendiente del Plan Ganadero
28/09/2025 - Hace 9 meses en Durango EstadoPraderas para pastoreo, el eslabón pendiente del Plan Ganadero
La ganadería de Durango enfrenta un reto estructural: la falta de praderas para pastoreo. Aunque este año las lluvias dejaron un campo verde y abundante, investigadores y productores advirtieron en el programa Aquí hay Campo que la recuperación es sólo superficial y que, sin establecer y manejar praderas de manera técnica, el sector no podrá ser competitivo ni sostenible.
“El verde de este año no significa que los pastizales ya se recuperaron. Lo que brota primero son hierbas anuales, pero el ensamble de especies forrajeras tarda años. La solución está en sembrar y manejar praderas”, explicó el doctor Francisco Carrete, especialista en manejo de agostaderos.
Repasto: kilos más baratos en pradera
El repasto —llevar becerros de 150 a 350 kilos en pasto antes del corral— es la pieza olvidada en Durango. Los panelistas subrayaron que los kilos producidos en pradera cuestan hasta 50% menos que los obtenidos en corral con alimento balanceado.
“Sin pasto no hay plan ganadero. Los kilos más baratos vienen de la pradera, no de la bolsa de alimento”, señaló Román Uviña, productor ganadero.
Este modelo permitiría aprovechar las lluvias y abaratar los costos de producción, justo en un momento en que la exportación de ganado enfrenta restricciones y la demanda interna de carne crece.
Pasto verde no significa recuperación
A pesar de la bonanza de 2025, los especialistas aclararon que la recuperación de los pastizales es sólo aparente.
“El campo está verde, sí, pero eso no quiere decir que los pastizales ya mejoraron. Lo primero que aparecen son plantas anuales, zacates o hierbas que cumplen una función ecológica, pero no garantizan la permanencia del forraje. Para hablar de recuperación real se necesita cambiar la composición florística, es decir, las especies presentes, y eso toma años”, puntualizó Carrete.
El especialista agregó que muchos agostaderos siguen degradados y que, si no se actúa en años de bonanza, la sequía volverá a poner en crisis a los productores.
Manejo y recuperación de agostaderos
Los especialistas coincidieron en que sembrar praderas debe ir acompañado de prácticas de rotación y carga animal moderada, para evitar el deterioro histórico de los agostaderos. También plantearon:
-
Obras de infiltración y retención de agua para sostener la humedad.
-
Control del zacate rosado, invasora de bajo valor forrajero, mediante pastoreo planificado y renovación de zacatales.
-
Praderas tecnificadas con especies de mayor rendimiento, que permitan cortes o entradas controladas para aprovechar el forraje.
“El sobrepastoreo ha sido la regla en el campo de Durango. Si no cambiamos a un manejo rotacional y a praderas bien establecidas, seguiremos perdiendo productividad”, advirtió Carrete.
Oportunidad en 2026: Año Internacional de los Pastizales
El tema cobrará relevancia global en 2026, declarado por la ONU como Año Internacional de los Pastizales y de los Pueblos Pastores. Además, la SOMMAP celebrará su congreso en Saltillo, Coahuila, donde se espera que Durango tenga un papel protagónico en la agenda de recuperación de praderas.
La nueva dirigencia de la SOMMAP, encabezada por Alan Álvarez Olguín, planea impulsar proyectos regionales que integren a productores, gobiernos y universidades para multiplicar las hectáreas de praderas y capacitar a los ganaderos en manejo sostenible.
Conclusión
El mensaje fue contundente: sin praderas no hay futuro ganadero en Durango. El año lluvioso de 2025 trajo un respiro, pero no resolvió el deterioro de fondo. Para los especialistas, es urgente que los programas de apoyo al campo incluyan un componente específico de establecimiento de praderas, pues de ellas depende producir carne más barata, enfrentar sequías con mayor resiliencia y garantizar la competitividad del sector.
“Este es el momento de invertir en praderas. Si lo dejamos pasar, la abundancia de hoy será la escasez de mañana”, concluyó Gaytán en la emisión de Aquí hay Campo.
Por: Antonio Gaytán




