Semillas transnacionales dominan el mercado; productores pagan hasta el doble
05/04/2026 - Hace 2 meses en Durango EstadoSemillas transnacionales dominan el mercado; productores pagan hasta el doble
El negocio de la semilla de maíz en México está concentrado en pocas manos. Hoy, empresas transnacionales controlan la mayor parte del mercado, mientras los productores enfrentan costos cada vez más altos para poder sembrar.
Durante el programa Aquí Hay Campo, el especialista en desarrollo de semillas Humberto Velázquez Piedra explicó que alrededor del 80 por ciento del mercado está dominado por compañías extranjeras, principalmente estadounidenses, que lideran la venta de híbridos en las principales zonas agrícolas.
Esta concentración impacta directamente en el bolsillo del productor. Actualmente, un saco de semilla puede costar desde 3 mil hasta 7 mil pesos, lo que significa que, en algunos casos, se paga hasta el doble por materiales con características similares.
Velázquez Piedra advirtió que no siempre el precio refleja una mejora real en el rendimiento, ya que en ocasiones se comercializan materiales con cambios mínimos, impulsados más por estrategias de mercado que por avances sustanciales en productividad.
Explicó que el desarrollo de una semilla es un proceso técnico que puede tomar varios años, desde la selección de material genético hasta la obtención de híbridos, lo que contrasta con la velocidad con la que el mercado introduce nuevas opciones.
Frente a este dominio, en el programa también se destacó la presencia de empresas mexicanas que buscan competir con precios más accesibles, como Velrey, que ha comenzado a posicionarse como una alternativa para los productores.
Para los agricultores, la decisión no es sencilla. Más allá de la marca, se recomendó observar resultados en campo, comparar rendimientos y evaluar costos antes de elegir el material a sembrar.
En zonas de temporal, donde la producción depende de la lluvia, muchos productores optan por semilla criolla para reducir riesgos ante la incertidumbre climática.
Durante el programa también se advirtió que la industria semillera nacional ha perdido fuerza en los últimos años, con menor inversión en investigación y desarrollo, lo que ha limitado su capacidad para competir frente a las grandes compañías internacionales.
El resultado es claro: el productor paga más por sembrar en un mercado dominado por pocas empresas, mientras las alternativas nacionales aún buscan abrirse espacio.




