La senadora Gina Campuzano, del grupo parlamentario del PAN, presentó una iniciativa para reformar la Ley General de Educación, con el propósito de vincular las escuelas técnicas y profesionales con la vocación productiva de cada región del país, a fin de generar empleos formales y fortalecer el arraigo local.
Durante su participación en el Pleno del Senado, la legisladora destacó que esta propuesta nació en Durango, tras recorrer planteles, talleres y pequeñas empresas en municipios como El Salto, donde madres, padres, maestras y jóvenes expresaron la necesidad de una educación práctica y útil.
“Enséñenos lo que sí da chamba aquí y certifiquen nuestro oficio”, relató Campuzano.
La senadora explicó que la educación técnica debe alinearse a las vocaciones económicas de cada región, para cerrar la brecha entre las aulas y el mercado laboral.
“Hoy la realidad duele. La escuela enseña una cosa y el trabajo te pide otra. Resultado: subempleo, informalidad y migración forzada. La educación debe ser puerta, no pared”, expresó.
Como ejemplo, mencionó el caso de una joven duranguense de El Salto que domina el trabajo con la madera, pero al buscar empleo le exigen un documento que certifique su habilidad.
“Esta reforma es la llave justa que abre un contrato, un mejor salario y un futuro aquí, con su familia”, enfatizó.
Certificar oficios y fortalecer la vinculación regional
La propuesta modifica los artículos 45, 46 y 46 Bis de la Ley General de Educación y se basa en tres objetivos principales:
- Pertinencia regional obligatoria, para que las escuelas enseñen lo que realmente genera empleo en su entorno.
- Diagnósticos periódicos, que identifiquen las necesidades productivas y ajusten la oferta educativa.
- Vinculación permanente y certificada entre instituciones educativas, empresas, sindicatos, universidades y gobiernos municipales.
Campuzano subrayó que los oficios deben certificarse oficialmente, para que las habilidades prácticas tengan valor al momento de contratar.
“Certificar el oficio es dignificar el salario”, puntualizó.
La iniciativa también plantea reconocer los aprendizajes previos, de modo que las personas que ya dominan un oficio puedan certificarse sin iniciar desde cero, además de impulsar la educación dual mediante prácticas profesionales en empresas locales.
Modelo replicable en todo México
La senadora duranguense señaló que la situación de su estado se repite en distintas regiones del país con vocaciones productivas definidas:
Oaxaca, textiles y mezcal; Guanajuato, calzado y automotriz; Chiapas, turismo comunitario; Veracruz, industria alimentaria; y Baja California, ensamblaje industrial.
“Cuando la escuela no mira a su territorio, se desperdicia talento y crece la informalidad; pero cuando la escuela escucha su región, se dignifica el salario, se ancla a la familia y baja el riesgo de que el crimen toque la puerta”, expresó.
En zonas rurales y semiurbanas, añadió, se concentra la mayoría de jóvenes que no estudian ni trabajan, justo donde hay vocaciones productivas desaprovechadas.
“Eso es pérdida de talento, de productividad y de arraigo comunitario”, lamentó.
Formación que sirva, certificación que valga
Desde Acción Nacional, Campuzano reafirmó su compromiso con las familias trabajadoras y emprendedoras.
“Creemos en el valor del mérito y en que el estudio y el oficio deben abrir puertas. Por eso impulsamos lo útil: formación que sirva, certificación que valga, empleo que alcance.”
La legisladora concluyó que esta reforma —nacida en Durango y aplicable en todo México— busca que estudiar valga la pena en el trabajo, que los oficios certificados abran oportunidades reales y que la educación técnica sea motor de empleo y desarrollo regional.
“Hagamos de la educación la llave que abre puertas, no la promesa que se queda en papel”, finalizó.
Por: Antonio Gaytán




