Silencio en Mazatlán: el caso de Carlos y la sombra del poder
17/10/2025 - Hace 8 meses en Durango EstadoSilencio en Mazatlán: el caso de Carlos y la sombra del poder
Por: Redacción
La desaparición de Carlos Emilio Galván Valenzuela, un joven de 21 años originario de Durango, dentro del bar Terraza Valentino, ha derivado en una controversia que trasciende un hecho delictivo: pone bajo la lupa al secretario de Economía del Gobierno de Sinaloa, Ricardo “Pity” Velarde Cárdenas, quien ha reconocido ser accionista del establecimiento donde ocurrió el hecho.
El caso, ocurrido el 5 de octubre, ha provocado indignación en Durango y Sinaloa. De acuerdo con el testimonio de su madre, Brenda Valenzuela, Carlos entró al baño del bar y nunca salió. “Les pedí que me dejaran entrar y no me dejaron”, ha denunciado públicamente. Desde entonces, su familia encabeza una búsqueda sin respuestas concretas.
Un funcionario bajo escrutinio
Ricardo Velarde confirmó en entrevistas recientes que mantiene participación accionaria en el grupo que opera el bar, aunque asegura no tener injerencia operativa.
“Soy accionista, pero no manejo el antro donde desapareció el joven. Hemos entregado toda la información solicitada por la Fiscalía”, declaró el funcionario estatal.
Sin embargo, la coincidencia entre su cargo público y su vínculo empresarial con el sitio de los hechos ha generado cuestionamientos. Colectivos de búsqueda y voces ciudadanas piden que el caso se maneje “sin influencias políticas ni empresariales”.
La Fiscalía de Sinaloa investiga la desaparición como posible privación de la libertad, y mantiene colaboración con autoridades de Durango. Hasta ahora no se han reportado avances significativos ni personas detenidas.
Narrativa mediática dividida
Mientras crece la presión social y las manifestaciones en redes con el hashtag #JusticiaParaCarlos, algunos medios locales de Sinaloa han publicado notas en las que se advierte de una supuesta “campaña de desprestigio” para afectar la imagen turística de Mazatlán.
En dichos espacios se sugiere que el caso está siendo “magnificado” por portales y usuarios de Durango, al presentar a Mazatlán como un destino inseguro.
Sin embargo, ha quedado de manifiesto que se tiene una línea narrativa solicitada o inducida a esos medios, la cual no se tienen la certeza de dónde surge o quién la promueve, pero esto ha provocado que en redes sociales se acuse al propio Ricardo Velarde de orquestar parte de estas acciones, pues las quejas contra Mazatlán y el bar Valentinos lo afectan directamente.
Políticos duranguenses, personal de medios de comunicación y sociedad en general han dejado claro que no están contra Mazatlán y su gente, si no contra la falta de justicia y empatía con las víctimas de desaparición,
Búsqueda sin respuestas
A más de diez días de la desaparición, el paradero de Carlos sigue siendo un misterio. La familia asegura que los primeros días fueron cruciales y que la revisión de las cámaras de seguridad se retrasó sin explicación clara.
En tanto, la presencia de un alto funcionario entre los accionistas del bar alimenta la duda sobre si la investigación avanza con independencia.
Frente al malecón, cada noche se encienden veladoras con el rostro del joven desaparecido. Entre el ruido del turismo y el eco del poder, una sola pregunta sigue resonando:
¿quién responde por Carlos Emilio y qué tanto pesa el poder político en el silencio de Mazatlán?




