Análisis de altura… Del Zócalo a la impunidad, el secuestro del «¡No estás solo!»
04/08/2025 - Hace 10 meses en Durango EstadoAnálisis de altura… Del Zócalo a la impunidad, el secuestro del «¡No estás solo!»
Por: Eduardo Ortega Solano
En 2005, como una defensa espontánea ante lo que se consideraba una injusticia, surgió el grito “¡No estás solo!”. Esta arenga fue una manifestación auténtica de resistencia y solidaridad contra el juicio de desafuero impulsado por el entonces presidente Vicente Fox en contra del jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador. Este episodio marcó un punto de quiebre que transformó a AMLO en la figura mítica que, a la postre, lo llevaría en 2018 a Palacio Nacional. La gran pifia cometida por Fox Quesada lo colocó como un perseguido político, pasando de ser un candidato competitivo a convertirse en un candidato inevitable para 2006.
Tiempo después, el propio Fox reconoció ante los medios: “Fue un error. Me arrepiento de haber llevado adelante el desafuero… eso lo fortaleció y lo puso en la antesala de la Presidencia”. A toro pasado, es fácil comprender que el desafuero no solo no detuvo su carrera, sino que la impulsó y le dio argumentos que lo acompañarían por más de una década. El grito “¡No estás solo!” marcó los actos más relevantes de la trayectoria política de AMLO: en 2006, en el plantón de Reforma; en 2008, en la defensa del petróleo; en 2012, en su segunda candidatura presidencial; en 2014, en la gira de MORENA como nuevo partido; en la mayoría de los actos de campaña de 2018; y hasta en el último Grito de Independencia de López Obrador, cuando, tras las vivas, más de 280 mil voces corearon: “¡No estás solo!”.
Lo antes expuesto deja claro el respeto con el que debería ser tratada la consigna “¡No estás solo!” por las huestes de la #CuartaTransformación y los seguidores de AMLO. Sin embargo, en la actualidad se ha usado para arropar a personas cuestionadas y con conductas dudosas. Las propias diputadas de MORENA protegieron a Cuauhtémoc Blanco al grito de “¡No estás solo!” durante la votación en la Cámara Baja, cuando se discutía su desafuero por presunto intento de violación. El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, fue respaldado en San Lázaro por legisladores de Morena cuando se le señaló por su presunta participación en la captura de “El Mayo” Zambada. Recientemente, Adán Augusto López recibió el grito “¡No estás solo!” en un Consejo Nacional de MORENA, pese a las acusaciones contra su exsecretario de Seguridad en Tabasco, vinculado a un cártel local. Estos son solo algunos de los casos más relevantes.
El grito “¡No estás solo!” nació como una arenga auténtica de lucha, una insignia que surgió de la voz de millones de mexicanos en defensa de un hombre que representaba un ideal. No fue una ocurrencia ni un eslogan creado por el marketing político, sino la voz del pueblo que, frente a una injusticia, decidió respaldar a un líder y a un proyecto. Usarlo hoy para blindar a vivales, a políticos cuestionados e incluso a personajes con evidentes sombras de corrupción es tirar a la basura el legado de ese momento histórico y de quienes lo hicieron posible. Los principios y la ideología de la #CuartaTransformación deben cuidarse como patrimonio moral, porque, junto al grito “¡No estás solo!”, resulta ofensivo escuchar a algunos morenistas, con las manos manchadas, repetir “no robar, no mentir, no traicionar al pueblo” como si fueran palabras huecas. No es solo un lema, es una promesa y una esperanza. Una esperanza hoy incierta.




