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Análisis de altura: el Plan B de la reforma… y lo que puede mover en Durango

09/03/2026 - Hace 3 meses en Durango Estado

Análisis de altura: el Plan B de la reforma… y lo que puede mover en Durango

Zona de Debate | 09/03/2026 - Hace 3 meses
Análisis de altura: el Plan B de la reforma… y lo que puede mover en Durango

La reforma político-electoral presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum no fue bien recibida por las dirigencias partidistas ni por el establishment, tampoco por los morenistas más ortodoxos, quienes esperaban una propuesta más drástica, similar a la que impulsó AMLO: reducir 200 legisladores en la Cámara de Diputados para dejar solo 300, disminuir el Senado de 128 a 96 integrantes, limitar el financiamiento público a partidos únicamente en campañas, reducir los consejeros del INE de 11 a siete y desaparecer los OPLES. A las bases morenistas la propuesta les pareció una reforma descafeinada. Incluso los “aliados” de MORENA, el PT y el PVEM, le han dado la espalda. Sin embargo, diversas encuestas señalan que el 80% de la ciudadanía respalda la reforma electoral y el 83% aprueba que los plurinominales sean elegidos.

El PAN adelantó que no dará un solo voto a la reforma. Entre sus argumentos advierte que una reducción en el financiamiento a partidos y autoridades electorales podría abrir más espacio al dinero ilegal, incluso al proveniente del crimen organizado. También cuestiona la propuesta de desaparecer el PREP. El PRI, por su parte, califica la iniciativa como una “Ley Maduro”. “¿Quién puede pretender hoy una reforma electoral cuando los temas de México son otros? El país está ardiendo”, afirma Alejandro “Alito” Moreno. Sin embargo, la influencia del dinero en las campañas no es un secreto. El libro Dinero Bajo la Mesa documenta que el financiamiento y gasto ilegal en campañas en México puede alcanzar hasta el 90%, con participación de empresarios en busca de contratos, grupos religiosos y actores políticos que intentan impulsar intereses o protegerse políticamente.

La intención de la reforma queda plasmada en el Decálogo por la Democracia, presentado recientemente en la mañanera. Uno de sus ejes es fortalecer la fiscalización de recursos, por lo que resulta poco creíble afirmar que abriría la puerta a los poderes fácticos; por el contrario, busca acotar su influencia. Entre los puntos en discusión está la desaparición del PREP, mecanismo que la presidenta considera innecesario, aunque ha señalado que podría revisarse para facilitar acuerdos.

No obstante, existen tres puntos torales que la presidenta ha señalado como inmovibles . Primero, nepotismo y reelección, ya constitucionales, aunque los aliados de MORENA pospusieron su aplicación hasta 2030. Segundo, reducir 25% el gasto total de las elecciones, medida que la oposición considera riesgosa por el posible financiamiento ilegal. Y tercero, el nuevo mecanismo para elegir plurinominales. El esquema elimina las listas cerradas y plantea dos bloques de cien diputaciones. La proporcionalidad entre partidos no cambia; lo que se modifica es la asignación. Una parte se elegirá mediante listas abiertas con voto directo en las cinco circunscripciones y los otros cien mediante el sistema de “mejores perdedores”, similar al aplicado en Durango.

Este punto resulta inaceptable para las oligarquías partidistas porque termina con el dedazo y el reparto de plurinominales entre grupos cercanos. Los legisladores ya no le deberían el cargo a las cúpulas partidistas, sino al respaldo ciudadano. De prosperar el cambio, figuras como los Monreal, Noroña, Moreira, Alito, Anaya o Téllez tendrían que hacer campaña para obtener un escaño o curul. Esto fortalece el voto y puede incentivar la participación ciudadana, al abrir la posibilidad de que un candidato llegue incluso en segundo o tercer lugar.

No hace falta ser adivino para anticipar que la reforma difícilmente prosperará, pues requiere mayoría calificada: 334 votos. Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum ya adelantó que cuenta con un plan B, aunque no ha detallado en qué consistiría. Una posibilidad sería modificar las leyes secundarias del artículo 52 de la Constitución, que establece la elección de 200 diputados por representación proporcional en circunscripciones plurinominales. La Constitución define el qué, pero no el cómo: no señala si las listas deben ser abiertas o cerradas ni impide un mecanismo como el de “mejores perdedores”. Estos cambios podrían realizarse en leyes secundarias, que requieren mayoría simple —251 diputados—, cifra que MORENA puede alcanzar sin sus aliados.

La negativa del Partido Verde y, sobre todo, del PT a respaldar la reforma podría costarles caro. El PT se ha mostrado especialmente beligerante, anteponiendo sus intereses a los preceptos de la #CuartaTransformación. Basta recordar la declaración de Reginaldo Sandoval, coordinador de sus diputados, quien descartó la reforma al afirmar: “Si tenemos el Poder Ejecutivo, el Legislativo y ganamos el Judicial, ¿habrá necesidad de una reforma?”.

Sandoval también sostiene que la reforma representa un retroceso democrático, aunque no ofrece argumentos. En realidad, el problema es que perderían el control de las plurinominales. El Partido Verde mantiene una postura similar, aunque más mesurada. El costo político puede ser alto: la ciudadanía que respalda la reforma podría cobrarlo en las urnas. Esto provocará una reconfiguración dentro de la #CuartaTransformación. Estos partidos no abandonarán el movimiento, pero su peso político podría reducirse. En las 17 gubernaturas en disputa en 2027 difícilmente veremos candidaturas fuertes emanadas de ellos.

Durango ha sido durante años una cuota política del PT. Su dirigente estatal y figura nacional, Gonzalo Yáñez, ha influido en la designación de candidaturas de la #CuartaTransformación. En el proceso pasado descartó buscar la alcaldía porque —según sus encuestas— lo querían más adelante como candidato a gobernador. Es un político con colmillo: sabe ganar incluso cuando pierde. Pero la rebeldía del PT podría tener consecuencias rumbo a 2028, cuando MORENA podría impulsar candidatos sin la tutela petista.

Bajo esa lógica comienza a destacar la alcaldesa de Gómez Palacio, Betzabé Martínez Arango, una morenista sin militancia previa en otros partidos. Nunca ha levantado la mano para buscar la gubernatura, pero su trabajo empieza a resonar en todo el estado y su nombre aparece cada vez con más frecuencia en las conversaciones políticas rumbo al futuro. Si el tablero político cambia —como todo indica—, no sería extraño que en Durango empiece a perfilarse una nueva generación de liderazgos, y Betzabé podría ser uno de sus rostros más visibles.

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