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Análisis de altura… Entre simulaciones y traiciones, así se decide la presidencia en México

24/11/2025 - Hace 6 meses en Durango Estado

Análisis de altura… Entre simulaciones y traiciones, así se decide la presidencia en México

Zona de Debate | 24/11/2025 - Hace 6 meses
Análisis de altura… Entre simulaciones y traiciones, así se decide la presidencia en México

Por: Eduardo Ortega Solano

En México, la sucesión presidencial casi nunca ocurre como se presenta. Los mandatarios suelen simular apoyos mientras en la práctica impulsan a otro heredero. Desde que alguien llega a la primera magistratura, empieza a pensar en quién podría sucederlo. De hecho, el último que logró dejar a su heredero de manera formal fue Miguel de la Madrid con Carlos Salinas. La historia cambió con el magnicidio de Luis Donaldo Colosio, que truncó cualquier intento de sucesión ordenada. Aunque se ha señalado a Salinas de Gortari como el instigador, desestimo esa teoría y apuntaría más hacia un personaje que fungía como vicepresidente de facto, enemigo declarado de Colosio. Al final por lo que atribuyen una ruptura es por su discurso de 1994 pero este formaba parte de los usos del viejo régimen, el nuevo mandatario deslindándose del anterior.

Ernesto Zedillo tampoco pudo imponer a Francisco Labastida. Incluso se dice que prefería el triunfo de Vicente Fox, pues la influencia de CSG en Labastida era enorme y abría la puerta a un ajuste de cuentas por el caso de Raúl Salinas. Además, el hartazgo contra el PRI, la expectativa que generaba un PAN bien valorado (entonces) y un candidato carismático terminaron por llevar a Fox a Los Pinos.

Vicente Fox cogobernó con Marta Sahagún, la auto nombrada “pareja presidencial”. Muchos de sus yerros fueron atribuidos a la primera dama y a sus vástagos. Su sucesor natural era Santiago Creel, pero Felipe Calderón le arrebató la candidatura tras victimizarse por un regaño de Fox aprovechando el destape anticipado que realizó a su favor el entonces gobernador de Jalisco Francisco Ramírez Acuña. Fox se equivocó al intentar imponer a Creel y fortaleció a Calderón entre panistas. También se debe recortar que él fue un promotor involuntario de AMLO al desaforarlo con lo que logro potenciar el movimiento que lo llevaría 12 años después a Palacio Nacional.

En 2012, Josefina Vázquez Mota, supuesta candidata de Calderón, lo acusó de traicionarla. Calderón tardó en reconocer su triunfo interno y luego admitió que no la respaldó. Para entonces, el PRIAN ya operaba en los hechos y no era descabellado pensar en un acuerdo para facilitar la llegada de Peña Nieto. En 2006, el Estado de México dio al PRI su peor votación, mientras el PAN duplicaba sus cifras, decisivas para Calderón. Seis años después, devolver el favor no suena ilógico.

Peña Nieto encarceló a varios gobernadores y buscó mejorar su imagen, pero la percepción dominante lo coloca como el presidente más corrupto de la historia reciente. En plena debacle del PRI, con un candidato sin identidad y sin carisma como José Antonio Meade, Peña simplemente no se la jugó por nadie. Insistió en que el supuesto pacto con AMLO era falso. Si algo existió, fue más bien la petición de López Obrador de no intervenir en la elección. Todo lo demás, como decía Salinas, es “política ficción”.

Con la #CuartaTransformación, la lógica sucesoria cambió. López Obrador lo dijo con claridad: en política los amigos suelen ser de mentiras, pero los enemigos son de verdad, y la lealtad solo vale cuando se comparte proyecto, pueblo, ideales y principios. Muchos, incluido yo, traíamos la brújula volteada al pensar que la sucesión podía recaer en alguien distinto a Claudia Sheinbaum. No se entendió del todo cuando AMLO afirmó “yo soy fifí comparado con quien va a llegar”. Alguien con formación humanista y de izquierda. Solo Claudia cumplía con eso.

A cinco años de la próxima elección presidencial, su desafío no es garantizar la continuidad de MORENA, sino encontrar quién pueda sucederla sin desviar el rumbo de la #CuartaTransformación. Puede parecer que cualquier candidato gana, pero ¿cualquiera le conviene a México? Y en un escenario donde la oposición está desarticulada y sus candidaturas lucen malas, pésimas o francamente peores, con todos sus asegunes, la vía más sensata sigue siendo la continuidad.

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Eduardo Ortega

Analista Político , Director de @PContrapuntos, Editorialista en Lobos cadena 7 y periódico Órale qué Chiquito, invitado frecuente en TV y radio UJED.

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