Análisis de altura… La política detrás de los narcocorridos, los mismos que aplauden a Claudia critican a Esteban
21/07/2025 - Hace 11 meses en Durango EstadoAnálisis de altura… La política detrás de los narcocorridos, los mismos que aplauden a Claudia critican a Esteban
Por: Eduardo Ortega Solano
Ya sea a pregunta expresa o motu proprio, en varias ocasiones la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha afirmado categóricamente que los narcocorridos no están prohibidos en México. Pero fue contundente al puntualizar que su gobierno buscará promover música con otros contenidos, alejados de la apología de la violencia. No explorará la posibilidad de regular los narcocorridos, pero, en contraparte, impulsará otros contenidos musicales a través de “procesos formativos y educativos”. La presidenta ha continuado con los principios de la #CuartaTransformación, como el de ir en contra de la censura y la prohibición, dando prioridad a la educación.
Habría que recordar que el expresidente López Obrador se expresó en general sobre los llamados “corridos tumbados” y, en particular, sobre el cantante Peso Pluma, afirmando: “Hay que ser precavidos, no se le puede dar ese mensaje a nuestros jóvenes”. Señaló que “las mansiones, las muchachas guapas, los carros de lujo y la ropa de marca, todo eso es fantasía; la otra cara de la moneda es el sufrimiento de los jóvenes y de sus familiares”. Sin embargo, pese al rechazo del exmandatario a dicho género musical, también subrayó que su administración no iría por prohibirlo: “Prohibido prohibir”, destacó López Obrador.
Y es que debe quedar muy claro: no apoyar una prohibición no significa estar de acuerdo con aquello que se pretende prohibir. Muchos pensamos que, por regla general, las prohibiciones solo generan clandestinaje, falta de control y enriquecen a los negocios ilegales. Por ejemplo: las restricciones en días y horarios para la venta de alcohol, así como la ley seca, no inhiben el consumo, pero sí son un gran negocio para las ventanas clandestinas. De la misma forma, la legalización de las drogas no implica estar de acuerdo con su consumo ni mucho menos pretender ponerlas al alcance de los jóvenes, que, por cierto, ya tienen fácil acceso a ellas en los numerosos puntos de venta que existen en la ciudad. Se trata de quitarles el incentivo económico a los distribuidores, además de poder identificar y tratar a los adictos. Este es solo un ejemplo de los muchos problemas que se perpetúan precisamente en la prohibición.
Por eso llama la atención que algunas personas, que están de acuerdo con la política de no prohibición de la presidenta, ahora se escandalicen, se rasguen las vestiduras y se conviertan en críticos y detractores de Lauro Arce, director de Ferias y Espectáculos, por las declaraciones que hizo a la prensa: los narcocorridos estarán permitidos en la Feria Villista de Durango. Arce puntualizó que el consumo de este género musical es responsabilidad individual. “No están prohibidos los narcocorridos ni ningún otro género musical; cada quien tiene la responsabilidad de saber qué escucha. A ningún artista le hemos prohibido esta parte ni tampoco les hemos hecho exhortos. Todos son libres de expresarse como quieran”, afirmó.
El propio gobernador Esteban Villegas precisó que los narcocorridos no están prohibidos ni en Durango ni en México, aunque hizo un llamado a evitarlos durante la Feria Nacional. Los detractores de su gobierno han afirmado que Lauro Arce pretende promover que se realice una apología del delito y aseguran, además, que la propia presidenta Claudia está muy molesta por lo permisivo que es este gobierno con los narcocorridos. ¿En qué cabeza cabe que a la mandataria le pueda molestar que Villegas Villarreal coincida con ella en su política de no prohibición? Por cierto, el gobernador ya había señalado: “Prohibir suele generar el efecto contrario, haciendo que lo prohibido se vuelva más atractivo”. Por eso, su estrategia se centrará en la prevención y el diálogo, sin imponer censura a los artistas.
Si no prohibir los narcocorridos es válido para la presidenta, también lo es para el gobernador. Criticar a Esteban por lo mismo que se aplaude en Claudia no es congruencia, es politiquería.




