Greguerías Gregarias
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Por: Juan Francisco Arroyo Herrera
En aquellos tiempos, los candidatos a gobernadores eran elegidos por el presidente de la República, lo mismo que los senadores y diputados federales claro, mediante un colado para el pago de los arreglos políticos personales, grupales o partidarios. A su vez, los gobernadores daban el visto bueno a quienes aspiraban a las presidencias municipales y diputaciones locales con el mismo tratamiento, es decir, esto pa’ ti, esto pa’ mí, esto pa’ aquellos y todos contentos. Luego, los seleccionados iban a sus territorios para hacerle al ensarapado. Nada de campañas, nada de proselitismo, solo cacareaban la, para los bendecidos, buena nueva.
Una vez terminada la simulación de las selecciones, a nivel estatal, existía un organismo dependiente de la Secretaría General de Gobierno que hacía que revisaba la impecabilidad y legalidad del proceso, hecho lo cual hacía el pronunciamiento de que la democracia había sido respetada y todos los gallos en buena lid se habían rajado el cuero, implorando el voto ciudadano. ¡Mentira, mentira!, solo se le tapaba el ojo al macho para acallar los lamentos y quejidos que pudiera haber de quienes fueron ignorados.
Más acá, se inventó el Instituto Federal Electoral, padre del actual Instituto Nacional Electoral, que con tumbos, tropezones, zancadillas y trampas se fue abriendo camino hasta llegar al momento actual en que gracias, cabe decirlo, a la presión de los diferentes partidos políticos que, según el momento, han hecho reclamos que solo a ellos les beneficia, puesto que al común de la gente ni le van ni le vienen las reformas promovidas, aprobadas y con bombo y platillo anunciadas.
Desde tiempos del camarada Andrés Manuel López Obrador, se hizo la propuesta para que desaparecieran los despreciados plurinominales y la reelección, que tenía como seguros destinatarios a los amigos del poder o compromisos contraídos a título individual o en el quehacer gubernamental. Algunos pusieron el grito en el cielo, sobre todo quienes sexenio tras sexenio han aprovechado cuanta coyuntura tienen para barrerse por ella. Como muestra, tenemos el caso de Marko Cortés, que al ser presidente nacional del PAN se autopropuso y se autoeligió para el primer lugar en la lista de plurinominales, y ahora con cinismo habla de democracia en el recinto legislativo.
Para no hacerlo tan cansada, se acaba de aprobar la iniciativa retomada por la compañera Claudia, a fin de, ahora sí, darle mastuerzo a los dichosos plurinominales y a la reelección, en tanto que la representación proporcional, esto es, lo “apenitas”, séanse los que no obtuvieron el triunfo, pero sí fueron socorridos por los sufragantes y ya mero la libraban. Tendrá que esperar, pues, para pensarla mejor. Añadiré que aquella modificación tuvo una salvedad, la vacatío legis se extenderá hasta 2030, por una petición del Partido Verde, que algo trae entre manos.