La Referencia: Entre libros chafas y destituciones
21/02/2026 - Hace 3 meses en Durango EstadoLa Referencia: Entre libros chafas y destituciones
Por: Jorge Anima
La historia alcanzó a Marx, la historia llegará a los libros y en la última parte de este momento en la línea del tiempo dentro de la SEP concluye en ridículo con tintes de izquierda acartonada, esa Izquierda autodestructiva y caníbal de la que dinamita todo y no comprende que la politica, ni la sociedad y mucho menos la educación es estática.
De por sí la Nueva escuela mexicana fue controversial por si la misma naturaleza que tiene de raíz cualquier reforma educativa, en el renglón de los libros de texto este ha sido escandalosos.
El modelo plantea una combinación entre el plan sintético, que marca el rumbo nacional del currículo, y el plan analítico, que otorga al docente la posibilidad de adaptar contenidos según el contexto y las necesidades del grupo. En teoría, este esquema representa una apuesta por la autonomía profesional del magisterio y por una educación contextualizada. No obstante, en la práctica, el modelo ha sido interpretado de distintas maneras. En algunos casos se traduce en innovación pedagógica; en otros, en una aplicación simplificada que termina generando percepciones de desorden metodológico o de que cada docente construye su propia ruta sin suficiente acompañamiento institucional.
La salida de Marx Arriaga intenta hacer ver el propio ex director de materiales educativos y colaborador en la creación de los mismos libros que tiene tintes politicos, pero no es así, ya que el propio Marx comenta que se le pidieron correcciones a los libros, agregar contenidos y la incorporación de mujeres en el tema historico, cosas que no acato, sintiéndose el dueño de la verdad.
El trabajo por proyectos, uno de los pilares del modelo impulsado por la Secretaría de Educación Pública, pretende romper con la enseñanza tradicional por asignaturas y apostar por aprendizajes integrales. En el discurso suena moderno, atractivo e incluso pedagógicamente progresista. El problema aparece cuando esa intención se aterriza en los materiales elaborados por la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, donde el planteamiento metodológico termina quedándose corto y, en muchos casos, genera más dudas que certezas dentro del aula.
Entre algunos docentes comienza a consolidarse una percepción reiterada: los libros funcionan más como cuadernos de reflexión que como herramientas reales de enseñanza. No existe una explicación conceptual sólida antes de plantear actividades, lo que obliga al maestro a convertirse no solo en facilitador, sino en traductor, diseñador de contenidos y, en ocasiones, corrector de errores.
Los libros reducen al mínimo ejercicios sistemáticos indispensables para consolidar habilidades básicas. En matemáticas, por ejemplo, la práctica repetitiva no es un capricho pedagógico, es una necesidad cognitiva. Sin embargo, el enfoque actual privilegia la reflexión sobre la ejercitación, lo que provoca que los estudiantes transiten por procesos de aprendizaje sin consolidar bases elementales.
El problema se agrava cuando los contenidos aparecen fragmentados, sin una progresión didáctica clara. Se brinca de un tema a otro sin que exista una secuencia lógica que permita afianzar conocimientos previos. Esta falta de estructura no solo complica la enseñanza, también dificulta la evaluación real del aprendizaje.
A ello se suma un fenómeno que preocupa particularmente en educación básica: la dilución de contenidos. El pensamiento matemático, la lectoescritura e incluso algunas áreas de ciencias aparecen dispersas dentro de proyectos amplios donde el conocimiento disciplinar pierde profundidad. El alumno participa, reflexiona y dialoga, pero no necesariamente adquiere dominio sólido de los contenidos.
Otro elemento que ha generado discusión es la carga temática en torno a algunos tópicos sociales. Mientras ciertos sectores celebran su inclusión como un avance en materia de derechos y diversidad, otros consideran que la sobrepresencia de estos temas termina desplazando contenidos académicos esenciales. Más que un debate ideológico, el cuestionamiento radica en el equilibrio curricular.
La teoría sostiene que los nuevos libros promueven pensamiento crítico, integran el contexto social, reducen la memorización y fortalecen el trabajo colaborativo. Sin embargo, en el terreno práctico, las críticas son contundentes: debilitan la enseñanza sistemática, generan incertidumbre docente, pueden ampliar brechas educativas entre estudiantes con distintos niveles de acompañamiento familiar y reducen la profundidad de varias disciplinas.
Pero quizá el señalamiento más delicado es la ausencia de un pilotaje serio. Especialistas han advertido que los libros no fueron evaluados de forma amplia ni probados en condiciones reales de aula antes de su impresión masiva. En educación, aplicar un modelo sin pruebas previas no es innovación es ocurrencia
Estamos ante una implementación superficial de la Nueva Escuela Mexicana. El modelo existe en el discurso institucional, en los documentos oficiales y en los libros, pero todavía no logra cuajar en la práctica cotidiana. Hay docentes que no han querido apropiarse del modelo, pero también hay quienes no han podido hacerlo ante la falta de capacitación, claridad metodológica y acompañamiento pedagógico real.
La consecuencia es visible: maestros que intentan rescatar contenidos con materiales alternos, padres de familia confundidos sobre los procesos de aprendizaje y estudiantes que avanzan dentro de un esquema que todavía no termina de consolidarse, tal vez por el poco tiempo que lleva implementando se.
Al final ni la 4T, ni el país merece que existan personajes desbordados de protagonismo creyentes que son el inicio y el final, que se atrincheren faltos de la comprension que son cargos no encargos . Así como la necesidad del positivismo en los modelos educativos




