Las cámaras legislativas en México convertidas en un circo
04/09/2025 - Hace 9 meses en Durango EstadoLas cámaras legislativas en México convertidas en un circo
Por: Gilberto Jiménez Carrillo
Mas que una arena de box o lucha libre, el Congreso de la Unión (Senadores y diputados federales) se ha convertido en un circo a tres pistas. Desde la época de la Revolución Mexicana hemos visto episodios de insultos, discusiones acaloradas, golpes y hasta homicidios dentro del Congreso. Nada nuevo ni sorprendente, sin embargo, el episodio reciente del “Alito” con el señor Fernández Noroña, rompió todos los récords de taquilla y espectacularidad al hacerse viral el video, para convertirse en el escándalo más visto en los últimos años. ¿Vergüenza ajena?, para uno, sí, para ellos, pues no. Primero porque nacieron sin vergüenza los sinvergüenzas y así ha sido el oficio de este par de “legisladores” ¿Enojo?, pues no. A todos nos divierten los payasos vestidos de traje; los malabaristas con su palo de grabación que de pronto cae y hasta el cuello se lastiman como gajes del oficio. ¿Risa?, sí, y hasta la última carcajada. ¿Lástima? Pues también, sobre todo cuando se dice que esa es la “democracia” en México. Los “pleitos” entre congresistas a lo largo del siglo XX y hasta la actualidad son innumerables. En esta ocasión, ¿que desató la ira de los dos payasos quienes cambiaron el chipote chillón por los puños? Ese cruce de palabras solamente lo sabrán los cercanos que se encontraban en el escenario entonando el himno nacional. Los pleitos en los Congresos provocaron la muerte del Senador chiapaneco, el doctor Don Belisario Domínguez a quien secuestraron, mataron y le cortaron la lengua en un acto incalificable dentro de los excesos criminales. Sin embargo, México no es dueño de la patente de estos circos de sangre, Desde que se estableció el primer Congreso en los Estados Unidos en 1789, catorce de sus miembros murieron mientras ejercían el cargo y diecisiete sufrieron heridas graves a causa de atentados. Los miembros del Congreso, heridos o muertos, fueron a causas de sus ideas divergentes. En México, durante el período de 1916 a 1928, las riñas eran la constante en el Congreso donde las discusiones y golpes entre carrancistas y obregonistas se originaban en la elaboración y modificación a las leyes; pero, sobre todo, la lucha por el poder, condujeron a la muerte a ambos. Los altercados más memorables se entablaron en el Congreso cuando se dieron al discutir las políticas públicas sobre educación y las relaciones con la iglesia. En ese entonces, se les llaman contendientes; no como hoy, que se les trata de “enemigos”. Durante la hegemonía del PRI, este ejerció un notable control sobre los Congresos. A pesar de ese control, se registraron momentos de gran tensión y descalabros con la oposición que buscaba mayores espacios de participación y debate. Al circo del PRI y PAN, se sumaron en los años 70 otros partidos de oposición intensificando las disputas, pleitos y peleas entre legisladores. Vinieron los debates sobre la nacionalización de la tierra y los recursos naturales, así como las reformas en la distribución de la riqueza, mismos que han sido temas de profunda división entre los congresistas y que han conducido a instalar el ring en el Congreso con sus respectivas porras. Este pasado miércoles 27 de agosto de 2025 en la reunión permanente de los diputados y senadores federales, se registró una pelea en las instalaciones de Xicoténcatl, entre el senador Alejandro ‘Alito’ Moreno y su homólogo Gerardo Fernández Noroña. Ambos luchadores enmascarados de soberbia y arrogancia que nos tienen acostumbrados a protagonizar grandes espectáculos de risa, sorpresa, coraje y demasiado engaño con golpes y caídas fingidas. El perro Aguayo estaría riéndose a carcajadas de esta bola de payasos. Humberto Roque Villanueva se hizo famoso con la Roque-Señal que ahora, le copian casi todos los legisladores. Podría enunciar muchos e innumerables episodios donde al acabarse los argumentos se responde con golpes y homicidios, pero el espacio no lo permite, sin embargo, lo cierto es que el circo siempre será una cuestión de amor apasionado, esto porque no sabemos quiénes son las personas que encarnan los personajes del circo, cómo son sus historias, cómo viven, qué los atrapa de ese andar incesante de un pueblo a otro, no cualquiera puede entender el atractivo de la vida itinerante, el armar y desarmar cada quince días para emprender una nueva mudanza buscando el aplauso, la emoción y el reconocimiento del otro. En resumen, sus vidas son una incógnita para quienes estamos fuera.
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