Los ajolotes villistas de durango
Por: Gilberto Jiménez Carrillo
Entre la extraordinaria fauna mexicana existe una asombrosa especie, el ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum). De rara apariencia física, es poseedora de facultades extraordinarias que aun para la ciencia representan misterios: alcanza la madurez sexual sin cambiar su forma larvaria y posee la excepcional capacidad de regenerar miembros perdidos, e incluso ¡parte del cerebro!… y del ¡corazón! El ajolote originario y endémico de los lagos del Valle de México y que sobrevive en el lago de Xochimilco, fue llamado por los antiguos mexicanos axolotl (del náhuatl, “monstruo de agua”) y conserva características milenarias de las salamandras, pero es más cercano a ranas y sapos. Sin embargo, parece haber olvidado su aptitud de desplazarse por tierra, pues, aunque posee cuatro patas que le permiten caminar, además de una cola que conserva tras la metamorfosis, solo sube a la superficie del lago para respirar y en seguida se sumerge. Entre los esfuerzos emprendidos para rescatar al ajolote destaca el Plan de Rescate Ecológico de Xochimilco, iniciado en 1989, del que es parte el proyecto “Conservación del ajolote (Ambystoma mexicanum) mediante su cultivo y siembra en el Parque Ecológico de Xochimilco”, auspiciado por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), y desarrollado por el Patronato del Parque Ecológico de Xochimilco, A.C., que busca preservar y hacer una explotación racional de la especie. Las extraordinarias virtudes del ajolote mexicano han propiciado que a este anfibio exclusivo de México se le encuentre en acuarios y laboratorios de todo el mundo, y que se hayan realizado miles de estudios en importantes campos de la ciencia. Desde hace unos meses, en la tienda de souvenirs que se encuentra a un lado del museo Francisco Villa, se exhiben dos ejemplares de estos bellos animalitos. Los visitantes que conocen a los ajolotes villistas se van maravillados al conocer en vivo y a todo color a estos enigmáticos anfibios. Los niños y adultos de todas las edades se toman fotografías junto a los ajolotes que fueron traídos desde Xochimilco para ser conocidos y admirados por los duranguenses. Gracias a la visión de Jaime Landeros es posible que podamos apreciar algo que difícilmente podemos ver. Jaime es un empresario que se distingue por hacer cosas diferentes, por innovar, por darse a notar. La pareja de ajolotes que se encuentran en la tienda del museo se llaman Doroteo y Adelita, son de color dorado en una de sus variantes. Su cuidado es especial, ya que tanto la temperatura del agua como la comida requiere supervisión. Haberse traído estos ajolotes desde la ciudad de México fue toda una odisea, pues después de sortear todos los engorrosos trámites burocráticos, lo que sigue es cuidarlos. Por si ello no bastara, en la tienda del corredor Constitución se pueden contemplar otro par de ajolotes, estos son de color Rosa Albino y aun no tienen nombre. Felicidades al empresario duranguense Jaime Landeros por sorprendernos y por regalarnos un espectáculo increíble. El billete de 50 pesos con el ajolote es más que una pieza de dinero, es un símbolo de la cultura, la ecología y la tecnología mexicana. El ajolote, representado en el billete, es un símbolo de conservación y regeneración, y su inclusión busca generar conciencia sobre la importancia de proteger esta especie en peligro de extinción. El ajolote es conocido como el Peter Pan de las salamandras. Si bien la mayoría de los anfibios superan su fase acuática para comenzar su vida en tierra, el ajolote conserva en gran parte sus características larvales y pasa su vida adulta en el agua. Sus características biológicas, así como la leyenda de la cultura prehispánica que une al ajolote con los orígenes de la humanidad, hacen de este mágico anfibio un símbolo con mucho México. Vamos a conocer los ajolotes villistas de Durango y vivamos una experiencia única que jamás imaginamos.
Email: [email protected]




