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TRANSFORAMAR REALIDADES

22/02/2026 - Hace 3 meses en Durango Estado

TRANSFORAMAR REALIDADES

Zona de Debate | 22/02/2026 - Hace 3 meses
TRANSFORAMAR REALIDADES

Por: +Faustino Armendáriz Jiménez

Arzobispo de Durango

En estas semanas hemos estado recorriendo cientos de kilómetros en

nuestra Arquidiócesis de Durango, porque estamos conscientes de nuestra

identidad de Iglesia en salida misionera, porque creemos que si somos sal,

tenemos que salir para darle sabor a la vida cristiana y ser luz del mundo en

nuestras realidades; también estamos conscientes de que no basta señalar la

realidad y compadecernos de quienes viven graves desafíos, sino que es

necesario tocar esa realidad con la presencia, la palabra y el testimonio

evangelizadores. Porque no queremos voltear a otro lado mientras tantos

hermanos siguen vacíos de Dios y quienes lo conocemos, poco nos animamos

a salir permanentemente a las calles donde está la citada realidad y las familias

que cotidianamente la viven.

En la Iglesia tenemos la misión de transformar realidades, transformando

corazones, porque desde aquí inicia una verdadera transformación, que sea

posible, con el poder de Dios y nuestra proclamación de la Buena Noticia casa

por casa; allí donde está la gente, y no esperando solamente a que se congreguen

en los templos una vez a la semana cuando asisten a la Celebración Eucarística,

en una proporción pequeña a la gran multitud de cristianos católicos que

habitan en nuestros territorios parroquiales, y que eventualmente reciben un

sacramento o son padrinos de algún niño o adulto. Todos siguen esperando un

misionero, como ya lo están realizando comunidades con un dinamismo

creciente, generando Vida Nueva y evangelizando con la Palabra de Dios en la

misión.

1. La realidad supera la idea. Es una expresión muy repetida en nuestros

encuentros que refleja la necesidad que tenemos de salir y tocar las

realidades donde servimos, especialmente la realidad de las personas y

de las familias, para poder responder a sus necesidades y demandas en la

tarea evangelizadora que nos corresponde.

El proceso evangelizador en nuestra Iglesia local subraya la

formación permanente de los agentes de pastoral y de todos los miembros

de las comunidades, pero también subrayamos la necesidad de evaluar lo

que hemos programado y mirar con objetividad si respondemos a lo que

nuestra gente necesita o damos “palos en el aire”, es decir, hacemos

ejercicios evangelizadores que no tocan el corazón de todos, sino que se

circunscriben a pequeños grupos o minorías de la comunidad. La realidad

la conocemos cuando caminamos en medio de ella, cerca de las familias,

escuchando y dialogando, pero saliendo del pequeño círculo que se

acerca a colaborar con nosotros. El Papa Francisco afirma que “La

realidad simplemente es, la idea se elabora. Entre las dos se debe

instaurar un diálogo constante, evitando que la idea termine

separándose de la realidad. Es peligroso vivir en el reino de la sola

palabra, de la imagen, del sofista. De allí que haya que postular un

tercer principio: “la realidad es superior a la idea” (EG n. 231).

Por ello, en Durango y más allá, solo conociendo la realidad en

general podremos transformarla.

2. ¿Cómo lograrlo? Es la pregunta obligada y seguramente a todos el

Espíritu Santo nos puede dar una palabra iluminadora que nos ayude a

preocuparnos y ocuparnos de la realidad pastoral en que vivimos clérigos

y laicos como agentes de Pastoral.

Siempre me ha llamado la atención la preocupación del Papa

Francisco, y que la hago mía, y la expresa de la siguiente manera:

“¡Como quisiere encontrar las palabras para alentar una etapa

evangelizadora más fervorosa, alegre generosa, su faz, llena de amor

hasta el fin y de vida contagiosa! Pero sé que ninguna motivación será

suficiente si no arde en los corazones el fuego del Espíritu. En definitiva,

una evangelización con espíritu es una evangelización con Espíritu

Santo, ya que Él es el alma de la Iglesia evangelizadora” (EG n. 261).

Estas palabras no son de desaliento o desencanto, porque quizá algunos

no hagamos mucho caso de los documentos del Papa, más bien son

expresiones humildes que todo Pastor tiene que asumir. Por ello, el Papa

continúa diciéndonos a manera de aliento: “Antes de proponeros algunas

motivaciones y sugerencias espirituales, invoco una vez más el Espíritu

Santo; le ruego venga a renovar, a sacudir, a impulsar a la Iglesia en una

audaz salida fuera de sí para evangelizar a todos los pueblos”.

Personalmente me animan estas palabras para nunca claudicar en

el empeño evangelizador, y no dejar solas a las familias que no han

recibida el primer anuncio, lo cual sería una traición a la misión de la

Iglesia, de parte de un Pastor, “porque la Iglesia existe para

evangelizar”. Este es el camino para la verdadera transformación de la

realidad.

3. ¿Quién puede transformar realidades? Para poder trasformar

corazones en la tarea misionera y por tanto realidades familiares y

comunitarias, es necesario querer a las personas, interesarse por los

miembros de la comunidad, además de la cercanía y el puntual

acompañamiento, compartiendo el mensaje del amor de Dios (la misión).

Somos conscientes de que nuestra tarea es obra de Dios, y para ello nos

ha elegido y quiere que seamos sus amigos; afortunadamente tenemos

muchos testimonios en Durango de quienes, en el servicio al próximo

hicieron mucho bien y el fruto de la transformación se llevó a cabo.

En referencia a los Sacerdotes, pero aplicable a todos agente de

pastoral, el Documento final de Aparecida, nos comparte palabra

iluminadoras para dar respuesta a la pregunta inicial, y afirma que en el

texto se resalta la necesidad de una profunda renovación pastoral y

espiritual en la Iglesia, poniendo el foco en la figura del presbítero; el

texto subraya que la primera exigencia es que “el párroco sea un

auténtico discípulo de Jesucristo, porque sólo un sacerdote enamorado

del Señor puede renovar una parroquia» (Documento de Aparecida, n.

201).

De la misma manera, los Consejos Parroquiales y grupos diversos,

enamorados del Señor serán corresponsables de la transformación de la

realidad.

El camino sinodal, es decir ninguna parroquia aisladamente, dará grandes

frutos pastorales en abundancia, solo caminando juntos, y cada comunidad

parroquial poniendo “sus cinco panes y sus dos pescados”; siempre recordando

que es el Señor quien multiplica los panes, que es el Espíritu Santo quien nos

sostiene en sinodalidad para vivir la comunión, la participación y la misión.

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