“Hasta que me pegue actuarán”; violencia no frena

“Hasta que me pegue actuarán”; violencia no frena

12/01/2021

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Mary se separó de un hombre que la violentaba, pero eso no frenó la violencia.

La relación con el agresor no ha podido terminar porque tienen un hijo.

“Hace cinco años conocí a mi expareja, el cual es mayor que yo por 11 años y nos fuimos a vivir juntos, pero yo a él no lo conocía realmente, era muy agresivo, muy celoso y posesivo”, señaló.

La violencia es uno de los principales problemas a los que se enfrenta la mujer, las cifras de feminicidios en Durango, muestran un incremento del doble de este tipo de crímenes.

En 2020 hubo 20 feminicidios, en los primeros 11 meses, mientras que el año que le antecedió fueron 10 en todo 2019.

A pesar de esto, a Mary, personal del Centro de Justicia para la Mujer, le ha indicado que no pueden actuar hasta que las amenazas que le hace se cumplan.

“Fui al Instituto de Violencia contra la Mujer porque yo tengo mensajes, llamadas donde me amenaza, pero me dijeron que no que no podían hacer nada hasta que él me golpeara”, dice.

Además de esto, denunció ante el Juzgado Familiar, que su expareja, padre de su hijo de cuatro años, tiene una crianza hostil con el niño, del cual comparten la custodia.

De acuerdo con un estudio psicológico, presenta afectación ya que comienza a repetir actos violentos, es lo que ella ha argumentado en sus denuncias.

Por ello pide que se analice el acuerdo sobre la custodia, para que sea modificado; Mary exige que se estudie la condición psicológica de su hijo.

Asimismo, que el padre tenga restricciones hacia ella puesto que constantemente la amenaza.

Como un rehén

Tras la separación, su hijo de cuatro años, se convirtió en una especie de rehén por lo que demandó para establecer reglas sobre la custodia del niño; “le puse una demanda porque para diciembre del año antepasado, diciembre de 2019 se lo llevó para Sinaloa sin mi permiso”, explicó.

Mary narró que en la audiencia ella admitió que no quería separar al niño del papá, pero él solicitó la custodia exclusiva; “argumentó que el niño sufría omisión de cuidados con ella, así que luego de varias horas, acepté el acuerdo que propuso la jueza”.

Explicó que, “con tal de que ya se acabaran los problemas, que él me dejara en paz y todo esto terminará, yo firmé”.

El acuerdo de custodia es tres días y medio, y un día y medio, cada uno.

Sin embargo, lo que sucedió luego de esto fue la continuación de la violencia por la que se separó, ahora no solo perpetrada por él, sino también a través de su hijo, a pesar de ser un niño.

“Él no cumple con traerlo, pasa mas tiempo con él y el niño ve realmente cómo es”.

Mary advierte que su expareja tiene “como un odio hacia las mujeres”, recuerda que le pegaba y la agredía psicológicamente, igual que a la mamá de él.

Aseguró que tras la convivencia con el hombre, su hijo presenta daño psicológico, lo cual ha denunciado pero no ha tenido respuesta; cuando el niño llega a casa, agrede a Mary y a su familia. “Hay gritos, patadas y amenazas como: ‘Cállate porque le voy a decir a mi papá que te ponga tus machetazos'”, refirió la madre.

Un diagnóstico de una psicóloga particular estableció que el niño sufre afectación psicológica, por lo que requiere atención; destaca que una posible causa es la forma de crianza con el papá.

Debido a esto se comunicó con la abogada del Juzgado Familiar que resolvió la custodia del niño, pero según Mary la respuesta fue “que iba a hacer que me cerraran el caso”.

Sin respuesta

Así, la madre de 24 años, se enfrenta a la violencia que le afecta directamente a ella y la que comienza a replicar su hijo; sin embargo, nadie la ha tomado en serio como dice ella, le han pedido que denuncie hasta que le pegue.

Sobre la custodia también pide ayuda, ya que hasta el momento sus llamadas de auxilio han sido ignoradas en el Juzgado Familiar donde se resolvió su caso.

Mary ha cambiado su domicilio varias veces para huir de las agresiones de su expareja, pero ahora debido a la custodia compartida, él va a su casa y violenta a quienes encuentre.

“Me siento ignorada, me he llegado a sentir poca cosa porque he pensado que si tuviera dinero o influencias me harían caso, pero como yo no tengo nada de eso”, finalizó.

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