Los agostaderos de Durango y en general del país están sobrepastoreados porque hay más cabezas de ganado de las que soportan los potreros. “Ocurre que si son mil hectáreas y puede con 200 cabezas, la gente les mete 600, lo que provoca un círculo vicioso cada año en periodo de sequía porque no se completa con el pasto para alimentar a los animales”, explicó Antonio Garza Valles, presidente de la Asociación Ganadera Local de Durango.
Para poner orden en este tema, es necesario que los ganaderos nos pongamos de acuerdo y que seamos conscientes porque los recursos naturales se van deteriorando y eso contribuye a agravar el calentamiento global. Sí traemos un pastoreo continuo con exceso de cabezas de ganado que se comen los pastos hasta que los desaparecen, se pierde lo mejor.
Una vez que el ganado se come los mejor, se pierde el “mantillo” y al caer un aguacero ya no hay nada que detenga el agua, así que hay más escurrimientos y menos infiltración para los mantos acuíferos; además de que el pasto crece menos.
El líder ganadero, explicó que la ganadería es una parte muy importante para que el ecosistema esté en equilibrio y si no pastoreamos los agostaderos, el pasto también se muere.





